No saben nada la una de la otra.
Son dos amantes que tuve y el tiempo borró.
Creyeron que yo no podría vivir sin ellas.
Pensaban que sin ellas yo no tendría una vida que vivir.
Me quisieron hundir en lo más bajo.
Al punto de tener que rogarles humillado.
Cómo todas me ofrecieron vivir juntos.
Ceder mi vida para que ellas puedan disponer.
La promesa de abrirme el cerrojo social.
La puerta de par en par pagando por mis derechos.
La entrada en los círculos de amigos y los negocios en la intimidad.
Lo que no me contaban es cuánto tendría que pagar yo.
Estar todo el día trabajando para que la mayor parte de mi dinero pagara deudas y caprichos ajenos.
Cuando yo no acepté nada de eso ellas me persiguieron.
Se parecen a ese supuesto amigo que me quitó el derecho de tener mi hogar.
Elisa y Toñi no se conocen pero piensan parecido.
Si yo no voy con ellas no tengo derechos de tener una vida con otras.
En sus cerebros quedé pendiente como una anomalía.
Ponerse en medio de una calle o de cualquier calle sin que pueda transitar libremente sin su permiso.
Podrán dar calor a muchos hombres y mujeres...
... Pero nunca aceptaron que me pudiera marchar...
Que pudiera dejarlas en la estacada con un simple silencio sin adiós.
Pasaron décadas y nunca perdonaron semejante osadía.
Se entiende que cuando ellas eligen, los hombres elegidos han de obedecer.
Respetar la jerarquía bajo la batuta impuesta o morir en una cárcel.
Robarnos los derechos a los hombres para que hagan con nosotros lo que quieran.
Si no es con ellas no puedo ir con nadie o vivir solo sin necesitarlas.
Estoy obligado a necesitarlas porque ellas lo dictan.
Pero el caso es que yo nunca les hice caso.
Cuando vi que tenía que cortar lo hice limpiamente.
Las mandé a paseo y nunca más volví a dirigirles la palabra.
Y si después de décadas ellas no tuvieron la vida que les satisfacía, yo nunca tuve intención de satisfacerlas.
No soy un hombre cualquiera.
Nunca fui el perrito faldero o el marido florero que adorna la casa de una fulana.
Yo no era nadie para ellas pero me quisieron usar de proveedor.
Proveerlas para endeudarme.
Los bancos y sus círculos de amistades me tenían preparada la guillotina.
Mi nombre sería plasmado en hipotecas para hacer feliz a las puñeteras.
Pensaron que no me daría cuenta de lo mucho que me iban a obligar una vez firmara.
Conocer gente que no me interesa.
Pertenecer a círculos con los que no quiero negociar.
Ahogarme en una deuda de por vida que nunca quise tener.
Nunca tuvieron un momento de piedad para no acosarme.
Y a pesar de los años transcurridos, guardan amargura porque no tuvieron vida.
Ellas eligieron esas vidas de amores con pareja que ahora aborrecen.
Su vida no les dio vida y no pueden creer que la mía fuera tan fructífera en amores sin tener pareja.
Necesitan que yo tenga pareja para controlarme.
No pueden creer que tenga una vida tan sana sin haber tenido pareja.
Solo piensan en controlar la vida de un hombre para explotar sus recursos.
Un hombre al que no se puede controlar sus recursos, no sirve, según ellas.
Pero yo me río y me burlo de Elisa y Toñi.
Manipuladoras que tenían diseñada una mejor vida.
¡Supuestamente!.
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