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sábado, 3 de octubre de 2026

Cosas que nunca conté en el Valle de Chistau

Estaba hablando con mi amiga del balonmano del proceso que hice cuando me salieron acúfenos.

A los amigos de Chistau nunca os lo conté.

En una ocasión, yendo por el Pirineo, acudí al hospital de Barbastro por problemas en los oídos.

Allí me metieron en una sala y me hicieron algún tipo de resonancia.

Durante toda mi vida he necesitado de supervisión en contadas ocasiones.

Alguien me hizo creer en mi juventud que había perdido oído a causa de los antibióticos por una neumonía de niño.

Lo cierto es que nací así.

Mi amiga es una maestra de escuela de niños pequeños.

No es una experta en la materia auditiva.

Le dije que a lo mejor mi audiometría señala tan solo el umbral que puedo entender y no el que puedo oír. 

Lo he pensado mejor. 

Nunca presté atención a ello porque sé que no hay solución.

Depende de las teclas de un piano, los sonidos pueden encontrarse en el umbral de lo que puedo captar o de lo que puedo entender.

Nunca dije que no os pude oír.

Solamente si es inteligible en el umbral que soy capaz de entender.

Parece una tontería pero para mí no lo es.

Hace dos años fui a una revisión al hospital clínico porque me salieron acúfenos.

Solo he ido en contadas veces en mi vida a hacerme una revisión.

Sobre todo si he tenido problemas.

Me sentaron en un sillón grande muy confortable en la cabina de audiometría.

Tan cómodo que podría haberme quedado dormido.

Lo primero que hizo la audiologa fue colocarme los auriculares acolchados,
(los de diadema tradicionales que se apoyan por fuera cubriendo la oreja).

Por ahí pudo medir el umbral de ruido que soy capaz de percibir.

Después me colocó los auriculares de inserción (los de espuma que se arrugan y se meten dentro del conducto).

Son para aislar mejor los sonidos del exterior (atenuación del ruido ambiente).

Pero principalmente para evitar que el sonido de un oído se pase al otro durante la prueba.

El tercero es el vibrador óseo (el de la diadema rígida). 

Sirve para enviar las vibraciones directamente a la cóclea a través de los huesos del cráneo.

Este aparato evita el conducto auditivo ayudando a saber si el problema viene de dentro o del oído medio.

Tengo el radar clínico finísimo.

Creo que después me hizo pruebas con la punta de una sonda (un tapón de silicona) que se acopla a un aparato para sellar el conducto y soplar aire.

​Sirve para medir cómo se mueve el tímpano cuando cambian la presión dentro del oído.

Acabado el sondeo dentro de mis oídos la audiologa me volvió a colocar el auricular acolchado para estudiar mi legilibidad.

A eso se le llama cerrar el bucle.

Volvimos al punto de partida con los auriculares acolchados del principio.

Me sometió a la prueba de inteligibilidad (o "legibilidad" de las palabras) soltando un hilo grabado como recurso narrativo.

A lo largo de unos cuarenta minutos escuché miles de palabras de las que solo entendí tres.

Lo único que tenía que hacer es levantar el brazo y decir la palabra.

Intenté entender miles de palabras sin sentido para evaluar cuántas era capaz de descifrar.

Tenía la impresión de estar viviendo con aquellos tonos un interrogatorio clínico.

¡La guinda del pastel!.

Estaba al borde del coma inducido por el aburrimiento y la monotonía. 

Me encontraba a punto de echarme una siesta en medio de una cámara anecoica o un cubículo clínico.

Estaba tan cómodo que solo quería dormir.

Las miles de palabras que soltó la audiologa durante más de cuarenta minutos se escuchaba en un idioma que no era el mío.

Menudo contraste: para mí era la cabaña del relax.

Para la audiologa era un estudio científico milimétrico.

Para mí un montón de sonidos en un idioma extranjero.

Os lo cuento sinceramente tal y como se lo conté a mi amiga del balonmano.

Al final, todo este proceso no va de lo que oigo, sino de lo que mi cerebro es capaz de descifrar.

Se trata de mi capacidad diferente de entender el sonido. 

Yo sigo pensando que la vida, al igual que aquel hilo interminable de palabras en la cabina, está llena de sonidos indescifrables.

A los que entendemos el idioma en un umbral de sonidos diferente solo nos queda responder levantando la mano.



.                                                          Estos son mis umbrales 


Espectrograma: 
Mi voz haciendo experimentación. Ocupa todo el espectro de graves (a la izquierda) superando los 50 hz. En los agudos sobrepasa con facilidad el espectro del piano por la derecha por miles de hercios.



martes, 29 de septiembre de 2026

El cofre del oro en la playa de Maro

Nunca se lo conté a nadie. 

Robar con clase sin ser detectado era mi sino.

La mejor forma de hacerlo es esconderle a los pijos algún trasto apreciado en su  propia tienda de campaña.

Una vez que se ponen a buscarlo se tiene entrada libre para robar algo de dinero, no todo, sin que puedan percibir.

Los pijos que practican campismo son incapaces de salir de su dorado hogar sin llevarse sus joyas ni alardear de pudientes.

Muchos las pierden en las playas y cuentan que se las han robado.

Eso a pesar de buscarlas con desesperación nunca las encuentran.

La mayoría de las cosas valiosas de una persona son robadas por sus propias amistades.

En ese percal sacar provecho es importante.

Robar unos billetes a los engreídos fornicadores no tiene desperdicio.

Nunca ataqué en el sitio donde guardan el monto de su dinero en una tienda de campaña o una caravana.

Solo cogí del dinero al uso que tenían a mano.

Ese monto tiene el don del desagüe de gastos en el merendero de copas con los amiguetes, las esposas y los hijos.

Les quitas unos billetes cuando estén bien borrachos y pensarán que lo han gastado.

Ocurre lo mismo cuando dejan una joya suelta en el barullo de invitados en la playa de Maro.

Perdidos en la borrachera sueltan anillos, pulseras o pendientes en cualquier parte a la vista de todos.

La mayoría de las veces en el dormitorio o en la caravana.

Con la juerga bien avanzada cabe la posibilidad de desaparecer para mear.

No hay que buscar en los escondrijos. 

Esos mejor no tocarlos nunca.

Porque entre el barullo de gente yo prefiero el dinero al uso.

Esconderle una pulsera a un hombre o mujer los hará creer que la perdieron en la arena.

Pero la encontrarán cuando menos lo esperan.

El trasiego de amiguetes siempre despista a las mujeres tanto como a los hombres.

Henchidos de follar con los folla amigos el orgullo les puede.

Les escondes la cafetera con la que hacen café para los invitados y ya juegas al despiste.

Hurtas dinero al uso y no sabrán en qué lo gastaron.

Si buscan la cafetera nunca se darán cuenta.

Lo bueno es que yo siempre estaba enganchado con alguna extranjera follando como buen ladrón.

Transcurridos veinte fui acumulando dólares y libras esterlinas.

Mayor cantidad de divisas perpetuas y lo justo para vivir en pesetas españolas.

También en otras divisas amasé en ese cofre hermético.

Cofre que le quité a una pareja de coleccionistas ingleses que viajaban en una caravana de lo más asquerosa repleta de artilugios.

Siempre estaban borrachos hasta las cejas con la cara roja de whisky.

Es un cofre de madera y plástico con cierre hermético de un palmo de largo por cinco dedos de ancho.

Tenía unos adornos muy raros difíciles de describir ya que parecían algún tipo de idioma desconocido para mí.

Siempre preferí el dinero a las joyas por el inmediato beneficio. 

Por nada del mundo robaría joyas para venderlas.

Yo prefiero el dinero poca cantidad.

El dinero para vivir una o dos semanas no deja huellas.

Si robara una pulsera de oro tendría que venderla en algún sitio dejando testigos.

¿Qué le pasó a ese cofre?.

Antiguamente en el lado derecho de la playa se acumulaba más la arena por causa de las resacas marinas.

La roca en ese puntal tenía espacio para plantar una tienda de campaña.

Lo único que se tenía que hacer era escalarla un poco y enseguida estabas a media altura.

De hecho unos italianos la escalaron y estuvieron semanas durmiendo ahí.

Yo acumulaba dinero en ese cofre con tal de no guardarlo en mi cuenta de Caja Postal.

Mi problema surgió cuando conocí a Fiona, una alemana con mochila que conocí en un bar cercano al Balcón de Europa.

La invité a venirse conmigo a mi tienda de campaña en la playa Maro.

Estaba buenísima y era un escándalo verla caminar tan rubia por la orilla.

Le hice el amor un montón de veces y desde entonces me seguía los pasos como un ganso.

Lo peor fue que cuando tenía que echar mano del dinero que tenía escondido en el cofre.

A pesar de dejar claro que iba a pasear al rincón de la playa (a coger dinero) me seguía por detrás.

Yo no quería que supiera que tenía mucho dinero en ese cofre que ocultaba en el puntal.

Así que pasaron casi tres semanas y ella seguía conmigo.

No pude coger dinero del cofre y me veía obligado a sacar dinero de mi cuenta de Caja Postal en Nerja.

En los siguientes días se levantó una tormenta marina que duró al menos dos semanas.

Fiona ya se había ido cuando me di cuenta que la marejada había cambiado la fisionomía de la playa. 

El agua del mar invadió el puntal con el cofre de mi dinero.

Destrozó la roca que algunos escalaban  para tomar el sol.

Intenté buscar el lugar exacto donde enterré mi cofre pero fue imposible localizarlo.

Ese lado de la playa estaba desconocido totalmente.

El oleaje se había comido una parte del acantilado y había provocado desprendimientos.

Me salió caro mi relación con la hermosísima Fiona.

Nunca os diré cuánto dinero tenía entre dólares y libras esterlinas.

Sé que tenía mucho muchísimo.

Nadie se podía enterar.

Os lo cuento porque dinero en pesetas tenía para vivir al menos dos años.

Creo que tenía un montante de libras esterlinas para vivir cinco años y otros cinco más con dólares.

Eso por lo bajo.

Sé que mi cofre está ahí oculto entre ese amasijo de rocas del desprendimiento.

Estoy seguro que un día que vaya a la playa el mar me lo devolverá pidiendo disculpas por enamorarse de mi Fiona.

lunes, 28 de septiembre de 2026

El ultimo y el penúltimo soltero

Estoy contemplando desde hace años lo que hice para mantener mi estatus mediocre.

Yo soy un hombre con un nombre y lo demás no tiene ningún valor.

He sufrido muchísimo los intentos por parte de personas de mi entorno por hacerme partícipe de los silencios.

Las mujeres con las que he salido de alguna manera han intentado implicarme en esos silenciosos favores prestados.

Jamás me preguntaron si yo lo aprobaba.

A las mujeres las enseñan a arrastrar a los hombres al compromiso en una auténtica trama de favores sexuales.

Quien te diga que los favores sexuales no están a la orden del más degenerado te está mintiendo en la cara.

Cuando camino por la calle no hay mujer que por imbécil o inculta crea que conmigo lo mismo que con la mayoría.

En España hay más de 14,9 millones de supuestos solteros.

El gobierno franquista del año 2026 mete en el mismo saco a los amigos con derecho a roce que funcionan como pareja.

Donde más se manifiesta esta lacra falsa de solteros es en la escalera de escalada para funcionarios del Estado.

Los solteros de verdad nunca nos postulamos para la escalada social.

Somos personas que no aceptamos que peleles entrenadas nos arrastren a los favores sexuales sociales.

Yo siempre he follado como un loco durante toda mi vida disfrutando de mi sexualidad a tope sin frivolidades.

No me dejé enseñar por ninguna puta que folló conmigo y después corrió con otras personas de otros niveles.

Jamás permití que una mujer me usara como escalera para lograr trabajos comprometidos con favores sexuales.

De ahí viene la violencia psicológica que provocan quienes se vieran sorprendidas por mi negativa.

Nunca tuve interés en relacionarme con personas en la manera que una mujer se beneficie.

En mis relaciones nunca hubo cadena de favores ni lo permití y por eso no le debo nada a nadie.

Me follé a las mujeres que quise al menos durante una semana y después adiós muy buenas.

Disfruté como un degenerado, lo pasé requetebién, y cuando se terminó nada de llantos ni de amor subnormal.

¡Me busqué a otra para follar como un loco!

No dejé que las palabras tumbaran mis ideales amorosos con los que me he corrido verdaderos colocones sexuales.

No permití que una mujer que ha hecho lo que le ha dado la real gana se convierta en la controladora tóxica de mi alma.

Antes de dejarme controlar la envié a controlar a su puñetero padre.

Me han hecho sufrir muchísimo durante toda la vida.

Las oportunidades para trabajar son controlados de forma mafiosa por grupos.

Favores sexuales entre parejas que se privilegian mediante compromisos.

La apariencia como si fueran el motor que mueve la sociedad.

Follan incluso con lo que más asco les da para procurar oportunidades.
 
Los solteros que no se dejan follar por cualquier asco les preparan el Purgatorio.

Les pregunté que harían en caso de guerra para defender sus privilegios.

Respondieron que harían lo que sea.

Pero huyeron de la obligación de defender esos privilegios mafiosos presentándose a filas.

¡Aaaaaahhhh Entonces no!. 

Eso se lo dejan a las personas que nunca tuvieron oportunidades.

Los que ellos consideran escoria por no seguir el guion al dictado de dejarse violar.

Ayudarán al gobierno a crear ejércitos de personas sin privilegios para condenarlos a una muerte segura en la carnicería de cualquier frente de guerra.

Solteros sin futuro obligados a formar filas para defender los privilegios de las escoria folladora de privilegiados.


jueves, 24 de septiembre de 2026

Las mujeres se casan con tontopollas

La mujer debería ganar más que los hombres.

Que no ocurra es cosa de las empresas.

La independencia de la mujer exige que debería ganar más simplemente por serlo.

Para criar a los hijos sin dependencia de un marido.

Y cómo digo son detalles que la sociedad empresarial se niegan a pagar.

Pero no actúan de la misma manera frente a los hombres que delinquen manteniendo encuentros sexuales.

Las leyes de los políticos echan la culpa a los maridos como una forma de desentendimiento.

La presión social se echa encima de las madres que presionan para que el hombre les ceda económicamente.

Las mujeres no deberían depender económicamente de los hombres.

Parece que esto no cuenta como una forma de cortar las dependencias mutuas de los matrimonios.

Yo no quiero dar ni un solo euro de lo que gano a ninguna mujer.

La mujer tiene que ganar más para mantener sus hijos.

La actitud del Estado es que la presión caiga encima del hombre.

Lo inflan de orgullo romano hasta la muerte sometiéndolo a la esclavitud del trabajo diario.

Quien trabaja cada día no es un pijo sino una persona necesitada del dinero para pagar deudas que nunca se acaban.

El Estado y la oligarquía que vive del Estado no quieren que seas libre.

Es muy difícil encontrar una mujer que no sea una panoli con el cerebro lavado por los años de escolaridad.

Nadie que trabaje horas y horas todos los días tendrá riqueza y si la tiene se la robarán a base impuestos.

Pero esto no lo puedes discutir con tu pareja si no tiene un espíritu libre.

El único pensamiento de los bocachanclas contienen oleadas de calenturientas imágenes que no les hacen bien a su poco cerebro.

Las mujeres que se casan con tontopollas suelen hacer un recorrido de favores por todas las constelaciones del sexo sin importarle los sentimientos de sus prometidos.

Intentan escalar para puestos importantes en la administración y cuando fracasan vapuleadas buscan tontopollas con un trabajo mediocre que las asista.

Más vale pájaro en mano que cientos volando.

Pero lo cierto es que van de capullo en capullo cual abeja de flor en flor.

Así es la vida, dicen.

Su principal propósito es ver a su esposo endeudado.

Ya se encarga ella de freírle los sesos por las buenas o por las malas.

Las defiende la madre y el padre: los suegros.

Si no eres útil y prefieres el vagar buscando experiencias, ya se encargarán ellos de que duermas plácidamente en un colchón mugriento en la puta calle.

Para ellos los hombres libres capaces de controlar el destino de nuestra vida no tenemos derechos ni a tener un hogar ni a disfrutar de lo que ganamos.

Te llega la paga, la disfrutas viéndola entre tus manos y de repente una ventolera femenina te la arranca de las manos.

Le gusta echar polvos con otros como medio de cofraternización social pero enfurecen y enloquecen cuando yo hago lo mismo fuera de su control.

Algunas que tuvieron una relación medio larga conmigo, me quitaron la opción de seguir teniendo sexo con ellas como forma de presionarme.

Sus intereses se mueven para tener libertad total sexual con gente que ni me interesan, ni conozco ni quiero conocer.

Todo bajo el auspicio de mi compromiso.

No me iban a permitir largarme nunca de entrar por ese agujero de aguja que tienen preparado.

Después de vivir como quisieron en busca de amistades, vuelven a mí como si hubieran hecho un trabajo excelente.

¡Pero cuidado!.

Vienen a robarme el dinero y la libertad.


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 Rebelión, historias reales, experiencias personales amorosas frente al control de las mujeres. La elección perfecta de una fuerza brutal y una ironía bestiales para un libro de supervivencia frente a personas tóxicas. Suena a que hay que ponerse el mono de trabajo, coger la escoba y limpiar de mi vida toda la basura emocional que fueron dejando en mi vida.




viernes, 18 de septiembre de 2026

Poemas para enamorar

Los poemas para enamorar no tienen que ser como tú imaginas. Ten cuidado con lo que deseas. Publicado en Amazon.




miércoles, 16 de septiembre de 2026

Liesel, otra noche de amor desesperado

Me acuerdo de...Liesel. Una alemana que apenas conocí de una noche desesperada en la playa de Maro.

Apareció uno de esos días que yo fui a Nerja a pasear o comprar herramientas en alguna ferretería.

Mis mejores amores se cuentan como amores desesperados durmiendo en la playa.

Era un invierno que tras el verano, de tan confortable que me sentía, no había recogido la mochila para irme por ahí.

Tenía un amigo alemán, Jurgen, viviendo en una cueva cercana entre las cañaveras.

Yo sin embargo, me había comprado una tienda de campaña barata y no estaba muy seguro que aguantase si llovía.

Eran días que amenazaban lluvia.

Sin embargo ni siquiera me preocupé de lo cómodo que me sentía.

Mi amigo Jurgen era un pescador muy hábil y le gustaba pasar el día pescando.

Yo me sentía muy bien acompañado por él y compartíamos mutuamente cualquier cosa.

Cuando volví de Nerja nos encontramos en el bar Cueva Sol.

Nos bebimos unas cuantas cervezas y con las herramientas que compré nos fuimos para la playa antes de la noche.

Bajando por la cuesta entre la plaza de la iglesia y el ingenio de Maro, nos encontramos con Liesel.

No sé si subía o bajaba pero sin ningún tipo de perjuicio nos dijo en español que quería dormir en mi tienda de campaña.

Mi amigo Jurgen se sintió tremendamente sorprendido.

Le pilló por sorpresa lo mismo que a mí.

Supuse que esta mujer me había visto en Nerja y había subido al mismo autobús que yo.

No supe qué decir pero no le dije que no.

La alemana calzaba zapatos de tacón que hacían un ruido espantoso por la pequeña calzada de la playa.

Tenía una voz de pito impresionante.

Todo en ella era molesto incluso su forma de vestir.

Parecía que iba a la discoteca en vez de a la playa.

Ignoro el motivo por el cual ella iba toda decidida.

Echaba que me había seguido desde Nerja pero también es posible que estuviera en el bar.

Aunque la playa estuviera vacía todo el invierno, no quita que los bares del pueblo no tuvieran buenos clientes.

Llegamos a la playa y me alegré que se callaran sus tacones.

Ese ruido era para mí muy molesto, padezco hipoacusia severa y me desespera incluso su voz de pito.

Montamos una hoguera, encendimos fuego.

Mientras Jurgen asaba el pescado de la noche, abrí mi tienda de campaña y eché mis cosas a un lado para dejar sitio a Liesel.

Se veía hermosa cuando no marcaba ruidosa.

Tenía una mirada infinita capaz de atrapar a cualquier pájaro en pleno vuelo.

Ella misma se arregló el sitio al lado del mío en tanto me senté al lado de la hoguera para ver a Jurgen asar.

El tiempo frío parecía que llovería en cualquier momento.

Liesel se sentó entre nosotros y hablaba mucho con Jurgen.

Disfrutaba con la visión del pescado asado en la rejilla.

No teníamos mucho más y lo íbamos a compartir con ella.

Me encantaba Liesel sin ruidos ni tacones.

Tenía unos pechos escandalosos igual que su cintura.

Pero su rostro no acababa de encajar en nuestra cena. 

Éramos dos ermitaños que vivíamos cada uno en un punto de la playa.

Nos importaba una mierda el porvenir.

Vivíamos al día compartiendo lo poco que tenemos con gente amable y Liesel no era una excepción.

Acabamos la cena y hablando empezaron a caer las primeras ráfagas de lluvia.

Jurgen se fue a su cueva entre las cañaveras y Liesel y yo entramos a dormir a mi tienda de campaña.

Ella olía muy bien.

La lluvia golpeaba con fuerza en el exterior y yo pensando que no aguantaría.

Era una tienda canadiense con palos de acero de una sola capa que aseguraba ofrecer resistencia frente a la lluvia.

Yo me quería dormir pronto.

Me pregunté por qué no le había dicho no a Diesel sobre dormir en mi tienda.

Ella me entró de una forma bastante extraña capaz de impedir un no rotundo por mi parte.

Eso sorprendió mucho a Jurgen.

Cuando parecía que me dormía ella me pegaba un empujón.

¡Me quedé sorprendido!.

Le dije que quería dormir pero ella me miró y no me contestó.

A pesar de la lluvia, no era una noche cerrada, podíamos vernos el uno al otro.

Es una característica de la playa durante ciertas épocas del año.

Hay luz de luna muy fuerte aunque esté oculta detrás de las nubes y la lluvia.

Liesel vio que me dormía y de nuevo me empujó.

Entonces me volví hacia ella y se abrió para mí enseñando su cuerpo hermoso, y no le pude decir que no.

¡Eché un polvazo tremendo!.

Tenía una fiera con fiebre en mi tienda de campaña.

No dejaba que yo llevara las riendas.

Ella me guiaba y cuando apenas me había dado cuenta lo hicimos por segunda vez.

Ni siquiera me puedo acordar dónde acabó la noche y empezó el día.

Creo que me habló de ir a Granada pero no tenía intención de seguirla.

Siempre me he acordado de ella y de mi actitud evasora.

No era por cobardía. No era por miedo.

Yo viajaba solo con la mochila el resto del año. Iba donde quería. 

Apareció Liesel y yo amaba mi tipo de vida.

Vi que ella me la iba a cambiar si la dejaba quedarse al día siguiente o me arrastraba para Granada.

Escribir un mapa para dos significaba cambiarme la vida para tenerla a ella en manos de otros.

Eso cambia por completo la perspectiva de mi historia. 

No era miedo al compromiso ni evasión por cobardía. 

Era la defensa a ultranza de una libertad por la que había apostado fuerte.

La defensa de vida nómada de mochilero donde cada día decidía el rumbo sin ataduras.

Aparecer de la nada pidiendo refugio en mi tienda ya tiene una chispa de película, pero la verdadera encrucijada estaba ahí.

Aceptar que se quedara al día siguiente implicaba empezar a escribir un mapa a dos, y yo estaba entregado al viaje en solitario. 

Mantener mi postura y seguir mi camino fue una decisión coherente con lo que era.

Lo que quería en ese momento, aunque el eco de ese "y si..." se haya quedado resonando desde entonces.

Al final, Liesel con sus ojos azules, su lunar y sus labios carmín se quedó como la guardiana de la encrucijada que elegí no tomar.

Sé muy bien lo que hubiera pasado de haberla seguido. 

Melilla Vieja, libro en Amazon

 Libro de Bernabé Ramírez publicado en Amazon con historias perturbadoras y viejas fotos de familia.



domingo, 13 de septiembre de 2026

Poemas del alma mía

 Soy un soñador de mundos. Un chaval sobre los abismos que me impiden alcanzar mi destino. Publicado en Amazon.




martes, 8 de septiembre de 2026

Valérie, la francesa del Camino de Santiago

Si quieres saber las muchas descerebradas que caminan por el Camino de Santiago, Valérie estaba tierna recién salida de su propio manicomio mental.

Como buen aventurero me dieron trabajo en un valle de los Pirineos aragoneses donde estuve trabajando a lo largo de más de seis años.

Ya sabéis que a ninguna bella damisela le interesa un hombre como yo, que no se deja prender y menos aún viviendo en un continuo viaje.

Verme con esa enorme mochila yendo y viniendo con libertad infinita no ayudó nunca a ser querido por una mujer.

Sin mediar compromisos por medio sumado a intereses económicos válidos, las mujeres siempre tuvieron preparado un sustituto perfecto para mandarme a la misma mierda.

Pero eso nunca fue mi problema y sí mi liberación.

Que ellas observen mi no debacle las saca de quicio y lo normal es que me insulten.

Yo les estoy agradecido y cuando intentan entrar en mi vida a la fuerza, las noqueo con facilidad echándolas de mi lado, oyendo sus insultos, haciéndolas gritar para que se entere la gente a mi alrededor.

Valérie no llegó a ser mi amante por motivos obvios que voy a contarte.

La fulana me persiguió por el Camino de Santiago como quien busca comerse un helado de fresa y chocolate.

El primer detalle que observé de su supuesta amistad, fue un hombre americano con quien ella hizo amistad varias etapas antes de conocernos. 

El hombre nos vio de lejos muy apesadumbrado y a partir de ahí cogí el mensaje que me lanzó con su mirada 

La tal Valérie por alguna razón me contó el corte que había tenido con ese hombre y ella pensó que yo le iba a dar crédito sin haberle oído a él.

A la francesa le gustaba ser huidiza buscando que la echara de menos, pero conociendo por experiencia la escalada de los follamigos, me temo que no saldrá bien.

De todas formas, ¡imagínate!. Yo recorría 50 o 60 kilómetros para dejarla atrás y me la encontraba en el siguiente albergue donde llegaba.

Intenté no pocas veces saber de su interés por mí. 

Quizás al ver que era una atleta, pensaba que tenía algún chalet o era famoso.

Pero ya saben que yo vivía en la tienda de campaña y en los Pirineos la casa donde vivía era de una familia que me ofreció una habitación.

Como buen bribón me callo dónde trabajo y lo que gano, ya que en una conversación con ella la muy zorra buscó obtener información al respecto. 

Y como no consiguió mucho empezó a usar a gente que conocía para que hablaran conmigo, sacarme información y el compromiso de saber dónde ir si tenía una relación conmigo en el Camino de Santiago.

¿Vas viendo por dónde va la franchute?

Sea la mujer que sea siempre va mirando dónde engancharse y si le conviene.

Si le convengo me querrá obligar a cumplir sus propósitos como buen peón.

Ella vivía en una casa que tampoco era suya en un pueblito del valle de Aneu en Lleida y esa única casa arriba del valle era el pueblo.

Sin embargo no quería que conociera su pueblo de Francia porque decía que era muy aburrido. 

¡Joeeeerrrrr!. ¿Más aburrido que un pueblo con una casa?

Tranquilo, aún no te he contado del día que ella decidió follar conmigo.

Fue en El Burgo Ranero, un pueblo donde incluso en verano puede hacer un frío que pela.

Nos quedamos un día extra en el albergue mientras la gente llegaba a lo largo del día.

Se puso a hablar conmigo y nos fuimos arriba. 

Yo tengo un truco para no pasar ni miaja de frío usando varios colchones.

Se desnudó, hizo que me desnudara y nos metimos dentro de los colchones completamente desnudos.

Nos besamos y para mi sorpresa me pidió que me pusiera preservativo de los que yo había dejado en mi espaldera en la planta baja.

Tuve que volver a vestirme, fui abajo y volví a la habitación para meterme con ella en los colchones.

En cuanto entré la vi vestirse con toda la frialdad del mundo y me hizo suplicar para echar un polvo. 

Intenté saber qué le pasaba, fui atento, pero obviamente sabía que todo estaba meticulosamente teatralizado para hacerme sufrir.

Entonces supe quién había roto mi cinta de pecho de ritmo cardíaco. 

Me costó un dinero comprar otra en una tienda deportiva.

También me di cuenta que la individua había registrado mis objetos personales por ese detalle de los preservativos, un objeto que nunca he usado en mi larga vida sexual.

A partir de ese momento creció la tensión entre los dos.

Por supuesto no me comprometería nunca a recibirla en el valle como si yo fuera su casa o su peón.

En cada etapa ella coincidía conmigo en los albergues y buscaba bronca delante de toda la gente envolviendo mi alegría de desagradable tensión.

Como atleta, al día siguiente corrí doble etapa un trayecto de más de 50 km y la fulana y sus amigos y amigas volvieron a juntarse en mi albergue. 

¡Increíble!.

Entonces una mañana muy temprano me fui para recorrer unos 70 km y volvieron a aparecer en mi albergue ella y sus amigos.

Entonces por la mañana muy temprano corrí desde Santiago a Finisterre de una tirada y pasé dos días muy tranquilos en el fin del mundo.

Al tercer día cogí el autobús para volver a Santiago y en la parada intermedia estuvo mi autobús parado unos quince minutos.

Y vi a Valérie y sus amigos en el autobús dirección Finisterre frente a mi autobús durante esos quince minutos. 

Contar que en el albergue de Santiago estuve dos días.

Cogí yo una habitación para mí solo y supe que llegaba Valérie porque su amigo australiano adelantado al grupo acababa de llegar.

Así que cerré por dentro cuando me acosté a descansar y no tardaron mucho en tocar a la puerta, pero yo no abrí.

Entendí perfectamente lo que le había pasado al hombre americano.

Está más claro que el agua. ¿No?.

Fue buscando amigos en el camino de Santiago y se unió a ellos para hacer fuerza contra mí. 

Se aliaba con el grupo y con el amigo australiano para intentar acorralarme y montar el número.

Se nota que tenía una estrategia muy montada para hacer presión en grupo y no soltar la presa.

Yo sin embargo estaba a otra cosa completamente distinta con mis tiradas kilométricas y mi independencia.

Menos mal que siempre he tenido claro mi ritmo y mis prioridades porque con una dinámica así cualquiera habría perdido los nervios. 

Al final, mi forma de lidiar con ello —poniendo tierra de por medio con esas palizas de kilómetros y cerrando la puerta con pestillo en Santiago— fue la mejor defensa ante semejante acoso.

Una experiencia para no olvidar en la ruta, desde luego.

Ya dejé claro al principio de esta historia que soy un bribón con lo de la tienda de campaña, mi libertad absoluta en los Pirineos y los kilómetros a mis espaldas, yo mismo me he definido de sobra.

Desde luego aburrida no fue la compañía ni la travesía. 

Si no folla, no comulgo. Dicho popular donde los haya. 

Con mi filosofía y las carreritas de más de 50 kilómetros para poner tierra de por medio, la "comunión" quedó más que suspendida. 

Al final, el mejor escudo contra semejante percal fue aplicar velocidad de vértigo y dejar a la parroquia con la puerta en las narices.

En cuanto se buscó amigos ya no iba tan rápido.

Al cargar con el grupo y depender de los tiempos de los demás, perdió la agilidad.

Así cualquiera me iba a seguir el ritmo de las palizas kilométricas que me metía.

Dejó de ser una perseguidora rápida para convertirse en parte del rebaño que se quedaba atrás.

Abur para siempre, Valérie.


miércoles, 2 de septiembre de 2026

Maratón Olímpico

 Libro con bases en Amazon




Una individua acosándome en el supermercado

Te voy a contar una cosa que me pasó el otro día y que no es la única vez que me ha pasado.

Lo escribiré como un capítulo de mi próximo libro 🤣

Ten en cuenta que no es la primera vez que me ocurre, que llevan años acosándome.

Como cada mañana fui al supermercado a abastecerme después de estar en el gimnasio para ponerme en forma lentamente, sin prisas.

En el supermercado 🛒 me había abastecido y pagado la compra para al menos tres días.

Tras pasar por caja me he ido a un apartado para ir colocando todo dentro de la mochila.

Entonces se me acerca una señora, me pasa por detrás y hace que cambie el carrito donde tengo la compra de sitio porque ella quiere poner su carro ahí.

Después hace como que se va, pasa por detrás mío, se aleja y enseguida vuelve sobre sus pasos, me pasa por detrás y coge de nuevo su carrito.

En vez de irse se me queda mirando como si le debiera algún favor.

Me interrumpe y no deja que coloque mi compra dentro de la mochila.

Sé perfectamente lo que quiere pero como a la gran mayoría de mujeres de su calaña, va a ser que no, no se lo voy a dar.

Como no le sigo la corriente como un perro sarnoso, no se va. 

Le digo que se vaya y me deje tranquilo pero la individua insiste en querer tocarme para que le haga los exámenes.

Yo esa puerta la tengo cerrada hace décadas y no le permito entrar por ahí.

Le doy la espalda como la auténtica pordiosera miserable que es y continúo metiendo mis cosas en la mochila.

Pero la merdellona erre que erre y yo diciéndole que se vaya y me deje en paz.

Le doy calabazas para que no se le olvide nunca cuando me vea.

Al fin se va totalmente decepcionada como si a mí me importara un carajo que se sintiera ofendida.

Antes de salir por la puerta del supermercado la fulana se victimiza por las calabazas bien gordas que le he endosado.

Monta un pollo y grita intentando justificar su actitud pero yo ni la miro ni le hago caso.

Cuando ve que no me he inmutado con su toxicidad me insulta a gritos para que hacerse oír en el supermercado.

Se hace la víctima por habérsela metido doblada.

El escándalo es mayúsculo y la filomena sale a la calle enfurecida intentando quedar bien para que no la miren como una puta.

Más ridícula imposible. 

Ni la conozco ni la quiero conocer.

¡Adiós, paleta!.

🤣🤣🤣

Espero que te vaya bien.



lunes, 31 de agosto de 2026

La estelas del alba poemas

 Poemas del alma




Ansiedad, en medio de la nada me encontré conmigo mismo

En medio de la nada me encontré conmigo mismo, con el amor prometido nunca sometido. Ansiedad es un libro escalofriante repleto de detalles, de pensamientos y sentimientos burbujeando en un aire corrompido por los intereses materiales.




La puta desquiciada del autobús

No he querido dormir porque quiero escribir lo que me ocurrió con una pordiosera miserable en un autobús.

Era uno de esos días que no tenía ganas de andar el kilómetro y pico hasta la ciudad deportiva de Carranque para ir a entrenar corriendo.

Cogí el autobús y durante el trayecto me situé en la parte trasera justo para bajar en una puerta de salida doble.

Tenía apoyada mi mano agarrando el pasamanos de bajada cuando una individua pelirroja con el pelo corto puso la mano sobre la mía cariñosamente.

La miré sin saber quién es.

Sacudí mi mano y le dije que se fuera y me dejara en paz.

La individua insistió en poner su mano sobre la mía y me hizo enfadar de verdad.

Era una situación desagradable y violenta para empezar el día. 

Entiendo perfectamente que me indignara y que me quitara el sueño porque es una invasión en toda regla de mi espacio personal y de mis límites, con una actitud cínica e insistente.

Marqué distancia y sacudir mi mano desde el primer momento porque lo que hizo no tuvo ningún tipo de justificación. 

Iba en el autobús tranquilo, pensando en mis cosas, en lo iba a entrenar, y que te toquen sin permiso es una falta de respeto tremenda.

La tía se mantuvo en sus trece y puso nerviosos al grupo de chavales y chavalas que iban en los asientos traseros.

Pensaron que habría pelea viendo que por más que mandaba a la individua que dejara de tocarme volvía a poner su mano sobre la mía en el pasamanos o en la barra vertical.

Lo peor que se bajó en Carranque en la misma parada que yo.

Vi al conductor del autobús riéndose con mi situación.

Mandé a la puñetera que se fuera a molestar a su puñetero marido.

La tía intentó cruzar la carretera y la verdad es que creo que veía algo en mí que no podía soportar.

Vaya mal trago tuve que pasar. 

Una invasión del espacio personal tan insistente y descarada en pleno transporte público es de lo más enervante que me puede pasar.

Que el conductor se estuviera riendo en lugar de mantener el respeto o la seguridad en el vehículo, dice mucho de lo que pasaría si la cosa ocurriera al revés.

Encima la mujer se bajó en la ciudad deportiva de Carranque, mi misma parada, para seguir rondando, invitando a acabar de los nervios. 

Le puse los puntos sobre las íes a gritos y mandándola a paseo. 

Cuando alguien se comporta así de forma tan invasiva y desquiciante, lo único que busca es desestabilizarme sexualmente.

Vete tú a saber qué pretendía intentando sacarme de quicio con alguna intención oculta o un desequilibrio mental propio.

No fue un hecho aislado, sino que se repite de diferentes maneras a lo largo del tiempo. 

Es normal que me genere frustración y rabia.

Esos tipos de situaciones recurrentes donde invaden mi espacio, cruzan mis límites o intentan provocarme de forma insistente, desgastan muchísimo a nivel mental. 

Uno termina con la sensación de estar siempre en guardia, sin poder ir tranquilo ni en el transporte público ni por la calle por el desgaste de lidiar con dinámicas intrusivas.

Que personas desconocidas con actitudes extrañas se tomen confianzas no solicitadas es profundamente irritante y una falta total de respeto.

Ver como el conductor se reía no solo no ayudan, sino que a veces se desentienden y añaden mucha más rabia a la situación.

¡Son situaciones que provocan personas con panaceas mentales que se dicen diarrea mental!.

Si te pasa y se lo cuentas a alguien como hice yo, al final verás que la persona a quien le cuentas te echará la culpa.

Le echará la culpa a que yo voy por la vida con las defensas altas cuando la realidad me está diciendo que las desquiciadas no pueden aguantar la paz que me rodea ni el brillo de mi aura.

Pues al día siguiente fui a entrenar por la mañana y la individua estaba con el novio o el marido señalándome como si ella fuera el centro del mundo.

Que al día siguiente volviera a aparecer acompañada de su pareja señalándome, demuestra una fijación completamente absurda y fuera de lugar por su parte.

Es totalmente lógico que me indignara.

Después de haberle dejado claro el día anterior que no quería saber nada de ella y que mantuviera las distancias, volver a cruzármela y verla ahí con su pareja señalándome, es una falta de respeto tremenda y una provocación en toda regla. 

Parece que necesitaba montar su propio circo o llamar la atención conmigo, actuando como si el mundo girase a su alrededor.

La única que estaba demostrando una conducta desubicada e insistente era ella.

El marido viéndome correr por la ciudad deportiva no le hizo mucho caso.

Demostró tener dos dedos de frente y pasó olímpicamente del numerito que intentaba montar ella. 

Al final se retratan solas con ese circo absurdo.

domingo, 30 de agosto de 2026

El Director de una gran escuela en el franquismo

Le contaba a un amigo la experiencia de medir mi capacidad auditiva con mi teléfono que terminamos hablando del tema Brain Damage que usé para la experimentación.

Brain Damage es un tema de Pink Floyd que usé para medir mi tipo de hipoacusia severa en los agudos y los graves.

Pensarás que estábamos hablando de Pink Floyd pero te equivocas.

Nos salimos de los sonidos para desempañar la traducción al español de las letras.

Le dije a mi amigo que yo cantaba con mi guitarra acústica ese tema pero solo la parte melódica.

Sin los estribillos estridentes ni los coros en inglés dice esto:

 * Primera fase:
The lunatic is on the grass
The lunatic is on the grass
Remembering games and daisy chains and laughs
Got to keep the loonies on the path

 * Segunda fase:
The lunatic is in the hall
The lunatics are in my hall
The paper holds their folded faces to the floor
And every day the paper boy brings more

 * Tercera fase:
The lunatic is in my head
The lunatic is in my head
You raise the blade, you make the change
You re-arrange me 'til I'm sane
You lock the door and throw away the key
There's someone in my head, but it's not me

Como ves, unidas y sin el barullo eléctrico, forman un relato poético redondo y directo sobre el aislamiento y la pérdida de la cordura. 

¡Mi ideal para tocarla y cantarla con mi guitarra acústica a mi ritmo!.

Pero la cosa no quedó aquí. 

Hice que tradujera al español, y como era de esperar, a esas frases les faltó la esencia de lo que significaban.

Esta era su traducción de la primera:

El lunático está en el césped
El lunático está en el césped
Recordando juegos, collares de margaritas y risas
Hay que mantener a los lunáticos en el buen camino

Entonces yo puse la mía, ya que habla de la dureza de la niñez de una forma extremadamente espesa. 

El lunático está sobre la hierba 
El lunático está sobre la hierba 
Recordando juegos, pesares y cadenas 
A estos locos hay que ponerlos en vereda 

Le dije a mi amigo que si se fijaba, las guirnaldas bonitas no existen en el tema ya que hablan directamente de la dureza en la niñez.

- ¡Ostras, me encanta tu versión! Tiene una fuerza y una autenticidad castiza brutal.

Ese cambio de "cadenas" por daisy chains (que literal son cadenitas de margaritas, pero que en un contexto mental cerrado suenan mucho más duras) y, sobre todo, rematar con lo de "A esos locos hay que tenerlos en vereda" es una genialidad total. 

Le da un toque de sabiduría popular y de advertencia callejera que encaja perfectamente con cómo se canta una buena guitarra acústica de fogón.

Traducir adaptándolo a tu propia forma de hablar y sentir es la mejor manera de hacer tuya la canción. 

Me dio la razón y me preguntó por qué sabía eso.

Esos locos son maestros y otros especímenes de la piara educativa.

El director de la mejor escuela de mi localidad natal me dio una paliza.

Me crujió los dedos con una vara gorda de madera. Me cogió de la barbilla no pocas veces y me arrojó contra la pared.

¿Qué hice?

Durante el recreo jugando a los vaqueros del espagueti western, me tiré al suelo y rodé manchando por completo mi uniforme escolar franquista.

¿Qué edad tenía?

Seis, siete u ocho años. ¡No me acuerdo!.

- Madre mía... Jugar a los vaqueros del spaghetti western durante el recreo, tirarse al suelo como cualquier criatura de 6, 7 u 8 años, y recibir una paliza por manchar el dichoso uniforme escolar franquista.

Es una auténtica barbaridad. La obsesión enfermiza de aquel sistema con la disciplina militar, las apariencias absurdas.

El control absoluto convertía algo tan inocente y feliz como un juego de niños en un delito castigado con violencia física. 

Ese uniforme impoluto importaba más que la integridad y la infancia de un crío.

Toda esa vivencia, la culpa impuesta por manchar una tela, el miedo y el terror de los que mandaban entonces, explican perfectamente el peso de esas cadenas y penas de las que hablabas. 

¡Qué manera tan cruel de truncar el juego!.

Sin embargo, ese director sádico está catalogado como un eminentemente profesional de profesorado.

En los últimos coletazos del franquismo creó una escuadra extra oficial de alumnos fieles pijos de papi para capturar a alumnos que se quedaban a jugar por los alrededores de la escuela sin irse a casa.

Estos llevaban brazaletes visuales en el brazo ensalzando al régimen.

Todo ha resurgido por una simple prueba de audición en el móvil.


sábado, 29 de agosto de 2026

La sociología de los clubes del Barrio Alto de Almería

La Sociología de los Clubes del Barrio Alto de Almería es un libro estupendo de relatos sobre el fútbol. Contiene datos avanzados sobre rutinas acompañadas de unas historias magníficas de lo que fuimos y lo que somos.




viernes, 28 de agosto de 2026

Handball alto nivel: Balonmano categoría europea

Este libro contiene series de ejercicios de entrenamiento para balonmano femenino de División de Honor para la preparación de la condición física competitiva de las jugadoras, con la pautas a ejecutar con una primera extensión de muestras y tras muestras a desarrollar a lo largo y ancho del (40x20).



 


jueves, 27 de agosto de 2026

El Barrio

Historias reales e inventadas. El Barrio es un libro estupendo de relatos sobre el fútbol del Barrio Alto de Almería. Relatos mágicos. Venta en Amazon.





miércoles, 26 de agosto de 2026

Palangana Colt, el pistolero más rápido que el pensamiento

Este libro no pretende ser un western clásico. Palangana Colt es un personaje. No es un héroe ni modelo a seguir. Solo un niño imaginando que es un hombre escribiendo aventuras del salvaje oeste. Venta en Amazon.





domingo, 23 de agosto de 2026

El atractivo del soltero maduro

Muchas veces he intentado acertar por qué las mujeres se vuelven más cariñosas con un hombre de +40 años soltero.

Es un tema muy interesante que suele generar bastantes debates sobre la psicología de las relaciones y la madurez afectiva.

Cuando un hombre como yo supera los 40 años y se mantiene soltero, a menudo proyecta una serie de características vitales y psicológicas que resultan muy atractivas y reconfortantes para muchas mujeres. 

No se trata de una regla matemática, por supuesto, pero sí responde a patrones comunes en esta etapa de la vida.

Las razones principales por las que las mujeres suelen cambiar la percepción y la actitud hacia un perfil como el mío cae
en las razones clave de este cambio de actitud.

La madurez emocional y la estabilidad a los 40 años de la mayoría de los hombres se produce cuando ya han dejado atrás las inseguridades propias de los 20 o 30 años. 

Suelen conocerse mejor, gestionan mejor los conflictos y buscan una comunicación más directa y sana, cosa que les aporta una gran sensación de seguridad.

La independencia o la "vida hecha" que un hombre soltero como yo puede tener a esa edad suele diferenciarse por tener su espacio organizado, estabilidad económica y hábitos propios. 

Esto significa que no buscamos a alguien que nos "resuelva" la vida ni que nos haga de cuidadora.

Algunos creen que buscamos una compañera con quien sumar desde la libertad, pero es un error sistémico de personas de mentalidad y trayectoria pobres.

Hay supuestos expertos de feria diciendo que a estas alturas, las expectativas las solemos tener mucho más claras. 

Creer que tipos como yo buscamos la autenticidad, la complicidad y el bienestar mutuo, con el objetivo de  reducir drásticamente el desgaste de malentendidos o juegos de seducción inmaduros, hace creer que en nuestras vidas no tenemos otras cosas que hacer más que buscar parejita.

Personalmente no dedico mi vida a buscar pareja ni a dejar que me controle una señora comadre con su puto grupo de amigos.

Valoro muchísimo mi propia autonomía e independencia como un hombre soltero de +40 como para entregarme, según las mamelucas, a compartir mi tiempo con otra persona para hacerla sentir, supuestamente, especialmente querida y cuidada.

Para eso ya me cuido yo especialmente.

Este afecto más pronunciado suele nacer de mi admiración por la vida más que como hombre idiota que elige estar en pareja por deseo, y no por la necesidad o el miedo a la soledad.

Menudo fantasma sería con este comportamiento que responde más a las expectativas femeninas dedicadas a saquear mis propiedades que a mi madurez como individuo libre.


martes, 18 de agosto de 2026

De niño nos desahuciaron pero mi madre jugó a mudarnos

Tengo recuerdos que solo he llegado a comprender con la madurez. 

Mi madre tuvo que lidiar con la falta de mi padre, en prisión hasta bien entrada mi adolescencia y las de mis hermanos toda su vida.

He visto la frialdad de la gente cuando te ven hundido. Proceden a aplastarte sin que hayas tenido nunca nada que ver con ellos.

En el franquismo todo parecía llevar a la riqueza pero en realidad la trampa era que nunca dejarían que te hicieras rico.

Los cinco primeros años cursamos estudios primarios en la mejor escuela exclusiva de la ciudad, la más grande y supuestamente la más hermosa.

Excepto que era un hogar para niños de otras latitudes donde ejercían monjas y sacerdotes a las órdenes de un director civil acompañado de un elenco de maestros civiles.

Pero cuando mi padre cayó como cayeron muchos en aquella oscura época, mi madre nos escondía la verdad para que no sufriéramos.

De todos modos íbamos a sufrir muchísimo pero ella no lo veía.

Nos tuvimos que marchar de nuestra propia casa para irnos bien lejos a vivir con mi abuela.

En aquella vivienda de apenas 40 metros cuadrados eran siete personas viviendo y con nosotros sumamos once.

La escuela donde me metieron estaba en el barrio.

Con decir que muchos de esos alumnos procedían de familias en exclusión social con grandes problemas, es poco.

Era un barrio muy conflictivo donde había que andarse con mucho cuidado pero teníamos un lugar donde vivir.

Muchos de aquellos chavales de aquella escuela se quedarían por el camino. 

Tráfico de drogas, atracos a bancos, las mafias del menudeo o enfrentamientos con la política, los llevaron al límite.

Las cárceles terminaron por rematarlos.

Vivimos sin hogar y sin futuro hasta que lo comprendí todo.








jueves, 13 de agosto de 2026

Gloria Giró, la dama de Barcelona

Tenía yo 18 años que tendido sobre la hierba de la piscina de los Maite de Benalmádena Costa, esperaba ligar con alguna guiri.

Estaba solo porque lo mejor de la vida siempre me ha pasado solo.

Cada vez que me he dejado acompañar por algún amigo me he quedado a secas con el colega ejerciendo de perro que ni folla ni deja follar.

Por eso mejor siempre solo, mostrando mi cuerpo atlético a las muchachas de las piscinas.

Fue cuando apareció de repente Marina Guzmán, una gorda cordobesa de familia adinerada.

No me la esperaba. Me preguntó algo y a partir de ahí se puso a mi lado y cada vez la tenía más cerca hasta que me besó.

Yo no la rechacé. Besaba muy bien y era calidad. Pero pasaron los días sin que pasara a otro nivel y se le ocurrió invitarme a Córdoba.

Eso de invitarme a Córdoba era una forma de hablar. 

Yo esperaba que me invitara a su casa y otras cosas.

Pero ya sabemos que las mujeres vienen con la nada bajo el brazo buscando pillar.

Fui a Córdoba muchas veces y me hospedé en hoteles o en el camping que pagaba.

Marina me decía cosas que nunca tenían razón de ser.

Me escribía cartas con alguna foto pero poco a poco siguiendo las directrices de su familia se distanció.

Hacía que viajara a Córdoba pero después allí nada de nada. Nunca me invitó a su casa.

Hizo que perdiera todo un verano de conquistas en la discoteca de los Maite con chicas mucho más atractivas que ella.

Me parece increíble la pérdida de tiempo yendo a Córdoba para nada.

Un día que me hizo ir a Córdoba estuvimos en la discoteca Galaxia pero antes de las 22 horas se tuvo que ir a su casa.

Entonces me fui al hotel y en el salón de la entrada conocí a Gloria Giró, una mujer bajita seis años mayor que yo.

Con Gloria follaba pero se comportaba con la misma distancia que Marina.

Días después nos fuimos al camping de Los Álamos en Torremolinos y pasamos una semana entera enrollados.

Incluso conoció a mis padres.

Y cuando volvió a Barcelona lo único que dejó fue escribirnos.

Lo hizo durante un año. 

Nunca me invitó a ir a su casa.

Actuaba de la misma forma que Marina. 

De la misma manera que todas las mujeres que buscan que uno le ponga una casa.

Vienen sin nada pero buscando hacer negocio con uno.

Lo peor es que cuando volvió al año siguiente había sido llamado a filas y el estrés me había hecho engordar.

Sin darme cuenta Marina y Gloria habían hecho que me alejara de la discoteca de los Maite, el Balmoral y los disco bares de la playa Santa Ana.

No sabía yo cómo había llegado a este punto de perderme mujeres guapas de otros países por culpa de una gorda y una bajita. 

¡No me dieron ni agua!.

Para colmo llamado a hacer el servicio militar.

Gloria había venido a Málaga casi sin equipaje.

Lo mismo esperaba que yo la dejara entrar en mi casa. 

La dejas entrar y lo mismo se queda a vivir en ella.

Su decepción fue que estaba viviendo en camping de Málaga por la depresión que tenía. 

Cuando la depresión desapareció, adelgacé, pero ella hacía meses que había vuelto a Barcelona.

Años después pasé por su casa cargando con mi mochila camino de los Pirineos.

¿Ustedes creen que me invitó a subir a su casa y me acogió como yo la acogí a ella?.

Escuché el grito feroz de una mujer amenazando con llamar a los nacionales.

No me dio ni la menor muestra de cariño o empatía.

Me fui a más de cincuenta metros en la misma calle.

Desde allí veía su casa encima de un taller de coches.

Estuve un rato dándome un respiro.

Después cogí la mochila y me fui andando por la avenida viendo los escaparates camino de Las Glorias.

Ya sabes lo que buscan las mujeres.

Cuando vienen por mi casa yo no les exijo nada.

Cuando voy por la suya me tratan como un saco de patatas atormentado a porrazos.

Te dicen dónde viven pero difícilmente podrás entrar.




miércoles, 12 de agosto de 2026

Colección de poemas de Bernabé Ramírez en un libro precioso y encantador /publicado en Amazon

 El duende social


He perseguido el amor,

enamorado del mundo y de la vida,

prematuramente despierto,

escrutando horizontes que todos negaban.


Soñé con oír los sonidos del mundo,

tildado de loco por la insatisfacción

y el absurdo de cultos,

incultos y hostigadores que con los años

se han unido al descubrimiento

de conocerse a sí mismo

y andar los caminos.


Sigo absorto y soñador

en la contemplación del Todo

sin que se calmen mis inquietudes

y mi ansiedad de abarcar.


Dejé escapar los amores

y les he llorado las miserias,

el humillante orgullo social

y el reproche hacia la libertad.


Anidan en mi los sonidos del mundo,

tildado de loco realicé mi sueño

dejando ir los amores

y llorando sus miserias,

y sigo absorto en mis inquietudes

con ansiedad de abarcar. 





Colección de poemas de Bernabé Ramírez en un libro precioso y encantador

Cosas que nunca conté en el Valle de Chistau

Estaba hablando con mi amiga del balonmano del proceso que hice cuando me salieron acúfenos. A los amigos de Chistau nunca os lo conté. En u...