Tras dejar atrás mi adolescencia mi juventud temprana se llenó de fieras acosando.
No faltó nunca la tipeja extrema ni la acosadora tóxica enfadada y colérica capaz de insultar mi inteligencia.
Lo que aprendí en la escuela y en el instituto no me sirvió de nada.
La confusión estaba preparada para tumbarme.
Tumbó a la mayoría de amigos que estudiaron conmigo.
Los arrastraron a tener una novia y a casarse antes de que tuviera noción de lo que le ocurría.
Pillado por el felpudo de una cochina que cree que dejó de serlo por firmar el matrimonio.
Sucumbieron al tirón de trabajar gastando el dinero que ganaban y endeudándose con dinero que no tenían.
Pagando suculentos impuestos con billetes prestados que no pagarán en su puñetera vida.
Manteniendo políticos delincuentes y delincuentes metidos en la política.
Además de multiplicar los capitales de oligarcas protegidos del sistema con cara de subnormales incapaces de sobrevivir en una verdadera jungla.
Las perras que salen de la perrera cada mañana a robarle a algún triste hombre solitario buscando hacerse con su libertad y las propiedades.
Mujeres rabiosas que hacen que las famosas carteristas de los trenes sean más buenas que un dulce sabroso.
La mujer que no es la esposa sino la amante de otros, manteniendo el férreo control sobre el marido gilipollas que la embarazó de penalti.
Tener muchas cosas debiéndole todo al fondo que se lo prestó al banco.
Los maltratos desde la adolescencia de la madre de uno empujándolo para hacer cola en el matadero de las casamenteras.
Pasar los años recriminando al hijo que se ha escapado del vallado.
La madre que busca la oportunidad de hablar de que le echen los tejos al hijo y tragarse su avidez ante la amenaza del más profundo de los abandonos.
Todo esto lo sigo viviendo.
Quererme como soy o obligarme.
Te encontrarás con la más absoluta frialdad y abandono.
Estarás muerta en vida.
Te freiré tus tóxicos sesos y los devoraré bien cocinados.
Tu puñetera vida será un auténtico calvario.
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