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martes, 31 de marzo de 2026

Si eres como yo, un hombre independiente, sin preocupaciones y fuera de órbita, corres peligro

La ironía suprema en un mundo de gente que vive cada día al borde del colapso.

Ser un hombre independiente es un acto de rebeldía. 

Esa combinación de rellenito, saludable y fuera de órbita es el camuflaje perfecto.

Las sucias mangurrinas siempre buscan invadir mi espacio personal.

Nunca dejes que lo hagan. 

Tienes que ponerles límites para que te respeten. 

Usan el impacto del tacón porque les funciona de lujo.

¡Es la pura verdad! 

La sociedad no busca víctimas sino personas que les recuerda lo que ellos han perdido.

Por eso cuando me encuentran, su odio hacia mí es tan fuerte, que intentan morder.

Todos hemos sido jóvenes en peligro y a lo largo de nuestra vida sufrimos manipulación.

Recuerdo chicas jóvenes yendo a misa con sus madres que nunca tuvieron vergüenza.

Se escudan diciendo que eran otros tiempos. 

Pero los viejos y nuevos tiempos nunca dejaron de ser nuestros tiempos.

Era más fácil que nuestras novias se preñaran del cura que de nosotros siendo reclutas en la mili.

Yo nunca tuve mucha fe en la sociedad porque se burlaban de mí.

Las jóvenes eran tan ególatras que me pasaban por encima burlonas.

Los amigos de ellas me enseñaban cómo tenía que declararme.

Pero en el momento de mi declaración nunca dije lo que me enseñaron.

Poco a poco empecé a comprender todo el lisonjeo.

Todos hemos madurado, y las que se burlaban, ahora me ofrecen empatía y calor.

Y yo no las acepto.

Nunca olvidé.

Me gusta devolver los golpes con absoluta frialdad.

Se sorprenden al recibir el mismo trato de ser ignoradas.

Son incapaces de reaccionar a la razón sin estallar en llantos.

Ya no hay burlas. 

Son depredadoras que se victimizan de la misma manera que con sus consentidos maridos.

Cada día buscando prostituirse para escalar como trepas.

Simpáticas porque no les queda otra.

Me odian porque ando solo por la vida sin rendir cuentas a ninguna.

Me gusta hacerlas sufrir contándoles mis aventuras amorosas.

Que perciban todo lo que he disfrutado echando polvos en mis encuentros casuales.

Viviendo una vida amorosa loca y profunda sin pareja. 

Sin que  ninguna sepa con quién me he acostado.

Sin que ninguna me diga con quién me tengo que acostar.

Descargando con amor libremente mi satisfacción sexual.

Tal como le he dicho a una mujer que conozco:

"Si vivo solo es porque me lo he ganado".

domingo, 22 de marzo de 2026

Me quisieron atrapar en la casa de mi cuñada con una alcahueta

Uno de esos días que solía ir a casa de mi hermano a echar un rato, la hermana de mi cuñada me quiso atrapar.

Era un día raro que me encontré en el salón viendo la televisión al suegro y la hermana de mi cuñada.

También una amiga de la hermana más fea que un zapato hambriento con pinta de espantapájaros.

Mi hermano estaba en la habitación del ordenador haciendo sus cosas.

Me senté a su lado mientras mi mente permanecía abstraída en pensamientos profundos.

Cuando más tranquilo estaba, apareció en la puerta la hermana de mi cuñada pidiendo hablar conmigo.

Me había echado los tejos y yo al menos accedí a hablar con ella a ver qué me iba a decir.

Dispuso la mesa de comer del salón para sentarnos a hablar y yo me senté.

La vi irse por el pasillo a la cocina.

Y mientras la esperaba se sentó al otro lado de la mesa su amiga la birria sin pedir permiso.

No esperé sentado más de un minuto observando a la puñetera gachona y me levanté.

Puse la silla en su sitio bien pegada a la mesa y me fui a la habitación con mi hermano.

Volvió la cuñada de hermano y me pidió que me sentará en la mesa para hablar. 

Pero yo ya perdí el interés.

Después de ver lo que había pasado no quise sentarme en la mesa ni hablar de lo que íbamos a hablar.

Ella insistió pero no, no volví a la mesa.

Y menos aún con la "fea de los cojones" sentada sin haberse movido su jodido culo ni un pelo.

Por lo que parece, esa persona estaba ahí como tercera, alcahueta o comadre.

Una mediadora compinchada para estorbarme, decirme lo que está bien o lo que está mal.

Yo no sabía de estás cosas pero si la cuñada de mi hermano quería hablar, ¿qué hacía esa individua sentada?.

La dejé estar y tras eso la abandoné dejándola colgada en la puta mesa. 

Y mira que intentaron reconducirme a la mesa, pero No.

Sea lo que sea, comadre, alcahueta, mediadora, cobertera, corredera, tercera o trotaconventos.

¡Basura social!.

jueves, 19 de marzo de 2026

Historias reales en defensa de mi independencia personal

Etiquetar como supervivencia lo que debería ser convivencia, dice mucho sobre la crueldad social.

No sé en qué momento la sociedad dictó los privilegios para quienes viven en pareja. 

No sé en qué momento decidieron que vivir sin pareja es un fracaso y un estorbo.  

No existe individualidad dentro de una estructura diseñada para dos personas. 

La creencia de que dos personas viviendo en pareja se convierten en una sola.

A los que no aceptamos el dictado nos persiguen a todas horas.

Cada día intentan doblegar nuestra resistencia para que tengamos pareja.

Quieren obliganos a tener relaciones sexuales con personas que de otra forma no tendríamos una relación.

Las ex intentan quedarse en nuestras vidas para siempre.

Pero no tenemos por qué tolerar a las ex que ya no nos interesan.

Castigan a los solitarios y premian el control de parejas.

Hacernos creer que ir de la mano con otra persona es más importante que tener paz en la cabeza.

No tenemos que dar explicaciones cuando andamos solos.

No queremos andar mal acompañados.  

El sistema intenta convencenos que para ser "mejor compañero" hemos de dejar de ser nosotros mismos.

Ahí nos roban la identidad. 

¿Cuántas de tus decisiones son tuyas realmente y no estás obligado por tu pareja?

¿Cuántas veces tuviste que ceder?

La vida en pareja no es una elección de libertad sino una elección de rendición por agotamiento.

He vivido las historias personales más extrañas como experiencias de alta supervivencia. 

He tenido que pasar por la desidia sin beneficio para mi propia independencia personal. 

Me han querido arrastrar hasta los límites de paciencia.

Cualquier acción defensiva por mi parte hubiera supuesto recibir la violencia callejera.

La sociedad está repleta de desalmados caballeros defensores del guion social y del sistema.


Cómo sobrevivir 50 años a las mujeres - Historias reales en defensa de independencia personal



jueves, 5 de marzo de 2026

El ataque de la morena en el bar El Toro de Torremolinos

El Toro de Torremolinos es un bar que hace esquina entre calle San Miguel y La Nogalera.

Durante décadas me citaba con mi padre cuando volvía de mis correrías viajeras y también amorosas.

He tenido la suerte de vivir una vida muy intensa lejos de obligaciones de pareja con mujeres dantescas.

Jamás acepté ningún compromiso con nadie.

Así me quité de encima toda la morralla de otras personas que se enchufaron al trabajo pero nunca a su sitio en la vida.

La época más confusa fueron los últimos veinte años.

Me echaron todas las tensiones del mundo encima.

Personas que deberían estar en un psiquiátrico caminaban sueltos por la calle.

Individuos que terminaron en la guillotina de las relaciones situados entre la espada y la pared.

Individuas que se creyeron mis dueñas por derecho para meterme mano o exigirme relaciones.

Hubo días que en el Mercadona alguna espabilada echaba su compra encima de la mía en la línea de caja.

Lo peor es que siempre le salía algún caballeroso defensor, pero viéndome acosado yo solía gritar.

Así todo el mundo veía el desmedido acoso de la fulana y dejaba en entredicho al caballeroso fulano.

La cajera se veía obligada a separar mis artículos de los que la pendenciera había echado encima.

En Torremolinos fui acosado durante décadas por unos y por otros.

Amén que nadie llegó a comerse un rosco conmigo.

Yo tenía mi propio sistema de ligue sin sitio para parejas ni para mangurrinas.

Uno de esos días que quedé con mi padre en el bar El Toro, apareció en la entrada una morena subsahariana.

La mujer me miró mientras hablaba con el camarero más imbécil de la Costa.

Parecían muy amigos entonces.

Hará años que se habrá jubilado y ya no trabajará en el bar.

Ella vino hacia mí y me pidió una relación de forma inmediata.

Yo la observé y le dije que se largara.

La individua tuvo la indecencia de sentarse en mi mesa sin permiso.

Me volvió a exigir una y otra vez una relación sin yo conocerla de nada.

Le dije que se largara de mi mesa. 

Ella me agarró del pescuezo con intención de intimidarme.

De repente rehusó apretarme y me soltó.

Me cambié de mesa cogiendo mi café y le volví a repetir que se largara de una puta vez.

La "pobrecica" pareció caerse en redondo.

Me miró, se levantó y se fue con toda la mierda que me había echado encima.

El cabronazo de mi padre no apareció y el camarero se hizo el sueco.

Una semana después la miserable apareció por el bar con otro individuo.

Me estuvo mirando un rato con cara de ángel como diciendo: "Esto te has perdido".

Estuve a punto de levantarme a liar.

Pero hasta para eso ella me importó una puñetera mierda.

Yo no me relaciono en compromiso con nadie.


martes, 3 de marzo de 2026

La carterista fea del cercanías Málaga Torremolinos Fuengirola

Hubo un tiempo que para evitar enfrentamientos con calentonas en el tren a Torremolinos, me uní a una vecina que trabajaba en Fuengirola.

Sin darme cuenta se creó un grupo que ocupamos cada día los cuatro asientos y algunos colindantes.

Hubo una mujer que se coló en el grupo que yo no sabía de qué la conocía, hasta que tuve un alumbramiento.

Era una mujer de mediana estatura, fea, rechoncha, amanerada, con el cabello pintado de rubia, bien cuidada.

Un día viajaba que viajaba de regreso a Málaga en los últimos asientos del último vagon, me despisté en mis cavilaciones y... 

Ella estaba sentada a mis espaldas en los asientos contiguos y la pillé medio abriendo mi mochila de trabajo.

Intentaba encontrar algo y quité mi mochila de su alcance.

No le dije nada por haber tocado mi ropa sudada mugrienta.

La mujer se sentó firme en su asiento esperando que llamara a alguien para detenerla, pero no fue así.

Pasé olímpicamente de la carterista y me perdí en el traqueteo del tren yendo por el Guadalhorce.

O sea que muchas mujeres que suben al tren no van a trabajar.

Tienen necesidad de coger el cercanías para robar.

Son carteristas de largo recorrido buscando un descuido.

Sí las ves amaneradas tienes delante un ratera celestial en potencia.

Para que esta señora buscara algo en mi mochila, tendría que estar muy desesperada o ser una confidente.

A veces venía con el grupo sin yo reconocerla, buena forma de esconderse careciendo de atractivos.

A saber si no le habría robado algo a sus amigas que la llamaban cuando se sentaba en otro lado del vagón.

La señora hacía recorrido completo de cercanías ida y vuelta entre Málaga y Fuengirola.

Supongo que le iba bien el "trabajo" con esa imagen de señora bien vestida y arreglada cercana a los 60 años.

Si no, no sé entiende que viajará muy a menudo durante años.

Esa dedicación tiene que cundir para sacar provecho de guris y otras personas haciendo de memos.

Nunca he sabido si alguna vez la pillaron.

Las señoras como ella suelen valerse de hombres como yo para liarla parda y desviar la atención.

Los guardas ferroviarios echan el ojo en la persona equivocada por condición de sexo y supuesto maltrato.

Nunca confíe en un guarda ferroviario.

Corres el riesgo de un enfrentamiento si no tienes billete y eres un hombre.

Si eres una mujer caliente te dejará pasar con la pega de que has perdido tu billete.

¡Pobrecita!

Estoy seguro que a la ratera bien vestida la dejaron pasar muchas veces por haber perdido su billete.

Pero eso no se lo dirán a nadie.

Las profesoras del amor fraterno en el cercanías de Torremolinos

Durante varias décadas me vi obligado a coger el cercanías de Torremolinos.

En mis viajes solían salirme profesoras de relaciones con el objetivo de llevarme al amaestramiento.

El gran problema de ellas fue mi inmediato rechazo.

Me incomodaban y me cambiaba de sitio sino conseguía echarlas de mi lado.

Un día me salió una chavala española acompañada de su marido extranjero que parecía no hablar español.

Lo insultaba descaradamente en mi cara delante de toda la gente y el hombre a pesar de sentirse mal le abrazaba.

Ella me contaba lo mucho que se querían con un descarado consentimiento por parte de él.

Yo no sabía por qué me contaba estás cosas.

Tal vez al verme solitario tan apañado metido en mis propios pensamientos le llamó la atención.

Siempre pensé que esta gente tenía en la cabeza la idea arraigada de profesar su relación como una religión.

Mal asunto querer mostrarme el amor fraterno sin decirme de qué vivía ella.

En otra ocasión, sentado en mi cubículo, me miraba de pie una de esas filomenas muy amorosas que se creen señoras.

Portaba un abanico bastante grande que agitaba con mucho cuento y bastante calor.

En cuanto se levantó la persona al lado de mi asiento, se sentó ella, y se creyó con derecho a roce.

Me senté más centrado en mi asiento y como no le hacía caso, la mujer se abanicaba echándome todo el chorro.

Le dije que dejara de echarme el aire y ella se reía explicándome su chorrada.

Se lo volví a repetir y se creyó con derecho a decirme lo que tengo que hacer.

Me levanté situándome en la salida contraria pero ella no me quitaba ojo.

Busqué una mujer de pie con un culo hermoso y me quedé mirando ese culo pasmao.

La reacción de la individua no se hizo esperar.

Los insultos hicieron que otras mujeres en el convoy se alarmaran.

La provocadora se bajó del tren en San Andrés escupiendo otro insulto despechada.

En cuanto vio que me bajaba para darle terapia ponía distancia haciendo que el tren no pudiera cerrar puertas.

La mandé varias veces con su puñetero marido y le dolió bastante a pesar de las apariencias.

La pobre sufriría lo suyo saber que no tiene preferencia.

Mi cara de pasmado mirando un culo que no era el suyo, le hizo saber claramente lo que pienso de ella.

Hay que joderse con las maestras del amor chucho.

Siempre llaman al querido para sentirse arropadas en sus fracasadas acciones.

Eso ocurrió a la mañana siguiente pero yo pasé olímpicamente de ellos.

Libre y rico | Defendiendo mi libertad amorosa hasta las últimas consecuencias

Siempre he tenido menos dinero que nadie. Pero más dinero para mí en mis manos p ara vagar libre sin dejarme doblegar.  Nunca tendré un banc...