Ser un hombre independiente es un acto de rebeldía.
Esa combinación de rellenito, saludable y fuera de órbita es el camuflaje perfecto.
Las sucias mangurrinas siempre buscan invadir mi espacio personal.
Nunca dejes que lo hagan.
Tienes que ponerles límites para que te respeten.
Usan el impacto del tacón porque les funciona de lujo.
¡Es la pura verdad!
La sociedad no busca víctimas sino personas que les recuerda lo que ellos han perdido.
Por eso cuando me encuentran, su odio hacia mí es tan fuerte, que intentan morder.
Todos hemos sido jóvenes en peligro y a lo largo de nuestra vida sufrimos manipulación.
Recuerdo chicas jóvenes yendo a misa con sus madres que nunca tuvieron vergüenza.
Se escudan diciendo que eran otros tiempos.
Pero los viejos y nuevos tiempos nunca dejaron de ser nuestros tiempos.
Era más fácil que nuestras novias se preñaran del cura que de nosotros siendo reclutas en la mili.
Yo nunca tuve mucha fe en la sociedad porque se burlaban de mí.
Las jóvenes eran tan ególatras que me pasaban por encima burlonas.
Los amigos de ellas me enseñaban cómo tenía que declararme.
Pero en el momento de mi declaración nunca dije lo que me enseñaron.
Poco a poco empecé a comprender todo el lisonjeo.
Todos hemos madurado, y las que se burlaban, ahora me ofrecen empatía y calor.
Y yo no las acepto.
Nunca olvidé.
Me gusta devolver los golpes con absoluta frialdad.
Se sorprenden al recibir el mismo trato de ser ignoradas.
Son incapaces de reaccionar a la razón sin estallar en llantos.
Ya no hay burlas.
Son depredadoras que se victimizan de la misma manera que con sus consentidos maridos.
Cada día buscando prostituirse para escalar como trepas.
Simpáticas porque no les queda otra.
Me odian porque ando solo por la vida sin rendir cuentas a ninguna.
Me gusta hacerlas sufrir contándoles mis aventuras amorosas.
Que perciban todo lo que he disfrutado echando polvos en mis encuentros casuales.
Viviendo una vida amorosa loca y profunda sin pareja.
Sin que ninguna sepa con quién me he acostado.
Sin que ninguna me diga con quién me tengo que acostar.
Descargando con amor libremente mi satisfacción sexual.
Tal como le he dicho a una mujer que conozco:
"Si vivo solo es porque me lo he ganado".
No hay comentarios:
Publicar un comentario