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martes, 3 de marzo de 2026

La carterista fea del cercanías Málaga Torremolinos Fuengirola

Hubo un tiempo que para evitar enfrentamientos con calentonas en el tren a Torremolinos, me uní a una vecina que trabajaba en Fuengirola.

Sin darme cuenta se creó un grupo que ocupamos cada día los cuatro asientos y algunos colindantes.

Hubo una mujer que se coló en el grupo que yo no sabía de qué la conocía, hasta que tuve un alumbramiento.

Era una mujer de mediana estatura, fea, rechoncha, amanerada, con el cabello pintado de rubia, bien cuidada.

Un día viajaba que viajaba de regreso a Málaga en los últimos asientos del último vagon, me despisté en mis cavilaciones y... 

Ella estaba sentada a mis espaldas en los asientos contiguos y la pillé medio abriendo mi mochila de trabajo.

Intentaba encontrar algo y quité mi mochila de su alcance.

No le dije nada por haber tocado mi ropa sudada mugrienta.

La mujer se sentó firme en su asiento esperando que llamara a alguien para detenerla, pero no fue así.

Pasé olímpicamente de la carterista y me perdí en el traqueteo del tren yendo por el Guadalhorce.

O sea que muchas mujeres que suben al tren no van a trabajar.

Tienen necesidad de coger el cercanías para robar.

Son carteristas de largo recorrido buscando un descuido.

Sí las ves amaneradas tienes delante un ratera celestial en potencia.

Para que esta señora buscara algo en mi mochila, tendría que estar muy desesperada o ser una confidente.

A veces venía con el grupo sin yo reconocerla, buena forma de esconderse careciendo de atractivos.

A saber si no le habría robado algo a sus amigas que la llamaban cuando se sentaba en otro lado del vagón.

La señora hacía recorrido completo de cercanías ida y vuelta entre Málaga y Fuengirola.

Supongo que le iba bien el "trabajo" con esa imagen de señora bien vestida y arreglada cercana a los 60 años.

Si no, no sé entiende que viajará muy a menudo durante años.

Esa dedicación tiene que cundir para sacar provecho de guris y otras personas haciendo de memos.

Nunca he sabido si alguna vez la pillaron.

Las señoras como ella suelen valerse de hombres como yo para liarla parda y desviar la atención.

Los guardas ferroviarios echan el ojo en la persona equivocada por condición de sexo y supuesto maltrato.

Nunca confíe en un guarda ferroviario.

Corres el riesgo de un enfrentamiento si no tienes billete y eres un hombre.

Si eres una mujer caliente te dejará pasar con la pega de que has perdido tu billete.

¡Pobrecita!

Estoy seguro que a la ratera bien vestida la dejaron pasar muchas veces por haber perdido su billete.

Pero eso no se lo dirán a nadie.

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