Un día caminando por la calle por la noche le dije a mi amante para casarnos.
Su impresión de quedarse mirando el limbo me dijo todo.
Ella no estaba segura de controlar mi vida.
Algo muy común cuando las sorprendes con una petición fuera de órbita.
Cinco meses saliendo con ella no le parecían suficientes porque era yo quien la controlaba y no al revés.
Eso de "casarnos" había tenido la misma respuesta que veinte años antes con una italiana que quiso salir conmigo.
Ser de ese tipo de hombres capaces de liberarse del control familiar va a la par de las pretenciosas.
Esas mujeres que buscan engancharse a un hombre de alto nivel social tipo médico o funcionario.
Mi amante ya había pasado por esos niveles y no le había ido demasiado bien.
Ahora buscaba controlarme siendo yo del más bajo escalafón social además de ser un desheredado.
Pero vivía a mi aire, viajaba muchísimo con muy poco dinero y los veranos me los pasaba follando con extranjeras.
Se me veía por la playa medio desnudo, atlético y más negro que el tizón.
A mí me importa una mierda escalar en el nivel social para ser alguien en la vida.
Cada vez que alguien me hablaba de eso iba directo al váter para cargar y mear como si lo hiciera en su cabeza.
Cierta gente quería llenarme la vida de problemas y de deudas.
El espectacular de mi amante llevaba la misma consigna.
Si me amara no le hubiera importado casarse conmigo.
He aquí el ejemplo de una persona que cree que me va a controlar.
Agredirme como una cría siendo una fracasada de la escala social no va a mejorar su estima.
Detrás también estaba la madre manipulando los botones cerebrales de su hija, un fumadora de hachís.
Las drogas llevan al trastorno por esquizofrenia y a un deterioro constante en crecimiento.
Tener que soportar a una individua que fuma es como embarcarse en un trasatlántico que se va a hundir.
Al menos me hundirá a mí.
El castigo será mayor por mis intereses viajeros.
Tener que abandonar mis aficiones para dejar paso a una tóxica con delirios.
Cualquier día le iba a soltar lo de vivir con un futuro cirujano, con un psiquiatra y con alguien más.
Querer escalar y fracasar para terminar buscando al chico guapo atlético con los bolsillos vacíos.
Sé perfectamente que su objetivo era robar lo que yo consiguiera.
No la dejaron robar ni colarse ni con el cirujano ni con el psiquiatra.
Uno de familia poderosa y el otro un funcionario público progre.
Por nada del mundo iba yo a salir de mi confort para mantener a una inútil.
Solía decirme que en su casa yo no era bien visto.
La eterna trampa atrapa ratones.
Ella no sabe lo que es caminar cientos de kilómetros por las cunetas de las carreteras y los caminos.
La cabeza le estallaría y la dependencia de los porros le consumiría el cerebro por completo.
No sabe lo que es ser feliz sin aspirar a un sillón en la escala social.
Aunque penséis que no valgo nada, sus amigos y sus amigas valían menos que una patata podrida para mí.
Yo siempre tuve claro que sus amigos no serían mis amigos y nunca lo serán.
Jamás me iba a relacionar con ellos.
Verla presentarse con la madre para cambiar mi opinión la devaluó.
Es tener mucha cara por no pedirme perdón.
Bien agujereada la mandé a paseo sin deberle nada ni dejarla anidar.
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