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lunes, 3 de agosto de 2026

Las burlas de ciertas mujeres durante toda mi vida

Las burlas de ciertas mujeres durante toda mi vida no era por sentirme mediocre.

Ellas se creían con el don de rechazar o aceptar de forma categórica lo que yo representaba. 

Tuve muchos problemas para conseguir trabajo.

Yo había nacido en el gremio de la hostelería y había trabajado en grandes cocinas de pinche.

Llegado a la edad juvenil, a partir de los 16 años, me avasallaron los problemas de otros conmigo.

Se llama "Acoso sexual sistemático", pretender que yo acepte las reglas sociales.

La cosa durante mi edad adulta nunca acabó.

Me encuentro a diario con ciertas mujeres que nunca entendieron que un No rotundo por mi parte.

Algunas se dedican a meterme mano en el culo en los supermercados.

Se lo tienen tan creído que se creen con derecho a pernada porque ellas lo dictan.

Recibir un No rotundo en toda la puta cara les provoca desestima a tal modo que se echan a llorar.

El colmo del teatro y la manipulación de los hombres.

No saben respetar que no estoy a su alcance ni estoy programado para aceptar pareja social.

Los grupos son los grandes dictadores del régimen.

En ese tablero de ajedrez, quienes pensaban que serían reyes trabajan de peones.

Las señoras se reparten el pastel con derecho a decidir quién entra.

Se enfurecen cuando ven que no pertenezco a ese programa.

Las chicas que me follé hasta por las orejas me quitaron el sexo para obligarme a entrar en el programa.

Hablaron con las amigas, la madres e incluso la abuelas, y cuando creyeron obligarme, me perdieron.

Encima me persiguieron hasta con su sombra.

"¡Me tiraste y ahora jódete!"

Sé perfectamente que al aceptar que me manipule, tendré mucho trabajo y manejaré mucho dinero.

Pero ese dinero nunca será mío sino de la cadena de favores.

Las deudas se pagan y los favores también con mi tiempo de vida vendido.

Disfrutar de la vida a merced de las obligaciones es una obligación.

A mí nadie me obliga a echar un polvo con coños llenos de moscas.

Disfruté de mucho sexo libre echando polvos explosivos con muchas ganas.

Volverme loco cada vez fue un gran premio.

Nada que ver con echar un polvo por obligación.

Han pasado los años y esas mujeres que lo joden todo no aguantan la paz del aura que me rodea.

Los hombres casados sufren psicosis y otros traumas psicológicos observando mi aura.

No tengo hijos conocidos pero eso no importa.

Mis cuñadas quieren tener cuñada y mis hermanos también.

He aprendido que a quien le importa mi vida no me mete en saraos en contra de mi voluntad.

Ni siquiera diciéndome que es Ley de Vida.

A mis amantes siempre les he dejado claro que pueden tener sexo con otros hombres.

Eso llegado el momento que no estén conmigo.

Así me evito tener que aguantar amantes más tiempo del deseado.

En cuanto vea el más mínimo resquicio habré roto la relación para iniciar una relación nueva.

Nunca mantengo una relación más allá de tres semanas.

Aunque a veces ha ocurrido. 

Sabiendo que llegará el momento que la tóxica me quitará el sexo para obligarme a vender mi alma.

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