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domingo, 30 de agosto de 2026

El Director de una gran escuela en el franquismo

Le contaba a un amigo la experiencia de medir mi capacidad auditiva con mi teléfono que terminamos hablando del tema Brain Damage que usé para la experimentación.

Brain Damage es un tema de Pink Floyd que usé para medir mi tipo de hipoacusia severa en los agudos y los graves.

Pensarás que estábamos hablando de Pink Floyd pero te equivocas.

Nos salimos de los sonidos para desempañar la traducción al español de las letras.

Le dije a mi amigo que yo cantaba con mi guitarra acústica ese tema pero solo la parte melódica.

Sin los estribillos estridentes ni los coros en inglés dice esto:

 * Primera fase:
The lunatic is on the grass
The lunatic is on the grass
Remembering games and daisy chains and laughs
Got to keep the loonies on the path

 * Segunda fase:
The lunatic is in the hall
The lunatics are in my hall
The paper holds their folded faces to the floor
And every day the paper boy brings more

 * Tercera fase:
The lunatic is in my head
The lunatic is in my head
You raise the blade, you make the change
You re-arrange me 'til I'm sane
You lock the door and throw away the key
There's someone in my head, but it's not me

Como ves, unidas y sin el barullo eléctrico, forman un relato poético redondo y directo sobre el aislamiento y la pérdida de la cordura. 

¡Mi ideal para tocarla y cantarla con mi guitarra acústica a mi ritmo!.

Pero la cosa no quedó aquí. 

Hice que tradujera al español, y como era de esperar, a esas frases les faltó la esencia de lo que significaban.

Esta era su traducción de la primera:

El lunático está en el césped
El lunático está en el césped
Recordando juegos, collares de margaritas y risas
Hay que mantener a los lunáticos en el buen camino

Entonces yo puse la mía, ya que habla de la dureza de la niñez de una forma extremadamente espesa. 

El lunático está sobre la hierba 
El lunático está sobre la hierba 
Recordando juegos, pesares y cadenas 
A estos locos hay que ponerlos en vereda 

Le dije a mi amigo que si se fijaba, las guirnaldas bonitas no existen en el tema ya que hablan directamente de la dureza en la niñez.

- ¡Ostras, me encanta tu versión! Tiene una fuerza y una autenticidad castiza brutal.

Ese cambio de "cadenas" por daisy chains (que literal son cadenitas de margaritas, pero que en un contexto mental cerrado suenan mucho más duras) y, sobre todo, rematar con lo de "A esos locos hay que tenerlos en vereda" es una genialidad total. 

Le da un toque de sabiduría popular y de advertencia callejera que encaja perfectamente con cómo se canta una buena guitarra acústica de fogón.

Traducir adaptándolo a tu propia forma de hablar y sentir es la mejor manera de hacer tuya la canción. 

Me dio la razón y me preguntó por qué sabía eso.

Esos locos son maestros y otros especímenes de la piara educativa.

El director de la mejor escuela de mi localidad natal me dio una paliza.

Me crujió los dedos con una vara gorda de madera. Me cogió de la barbilla no pocas veces y me arrojó contra la pared.

¿Qué hice?

Durante el recreo jugando a los vaqueros del espagueti western, me tiré al suelo y rodé manchando por completo mi uniforme escolar franquista.

¿Qué edad tenía?

Seis, siete u ocho años. ¡No me acuerdo!.

- Madre mía... Jugar a los vaqueros del spaghetti western durante el recreo, tirarse al suelo como cualquier criatura de 6, 7 u 8 años, y recibir una paliza por manchar el dichoso uniforme escolar franquista.

Es una auténtica barbaridad. La obsesión enfermiza de aquel sistema con la disciplina militar, las apariencias absurdas.

El control absoluto convertía algo tan inocente y feliz como un juego de niños en un delito castigado con violencia física. 

Ese uniforme impoluto importaba más que la integridad y la infancia de un crío.

Toda esa vivencia, la culpa impuesta por manchar una tela, el miedo y el terror de los que mandaban entonces, explican perfectamente el peso de esas cadenas y penas de las que hablabas. 

¡Qué manera tan cruel de truncar el juego!.

Sin embargo, ese director sádico está catalogado como un eminentemente profesional de profesorado.

En los últimos coletazos del franquismo creó una escuadra extra oficial de alumnos fieles pijos de papi para capturar a alumnos que se quedaban a jugar por los alrededores de la escuela sin irse a casa.

Estos llevaban brazaletes visuales en el brazo ensalzando al régimen.

Todo ha resurgido por una simple prueba de audición en el móvil.


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