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domingo, 13 de septiembre de 2026

Poemas del alma mía

 Soy un soñador de mundos. Un chaval sobre los abismos que me impiden alcanzar mi destino. Publicado en Amazon.




martes, 8 de septiembre de 2026

Valérie, la francesa del Camino de Santiago

Si quieres saber las muchas descerebradas que caminan por el Camino de Santiago, Valérie estaba tierna recién salida de su propio manicomio mental.

Como buen aventurero me dieron trabajo en un valle de los Pirineos aragoneses donde estuve trabajando a lo largo de más de seis años.

Ya sabéis que a ninguna bella damisela le interesa un hombre como yo, que no se deja prender y menos aún viviendo en un continuo viaje.

Verme con esa enorme mochila yendo y viniendo con libertad infinita no ayudó nunca a ser querido por una mujer.

Sin mediar compromisos por medio sumado a intereses económicos válidos, las mujeres siempre tuvieron preparado un sustituto perfecto para mandarme a la misma mierda.

Pero eso nunca fue mi problema y sí mi liberación.

Que ellas observen mi no debacle las saca de quicio y lo normal es que me insulten.

Yo les estoy agradecido y cuando intentan entrar en mi vida a la fuerza, las noqueo con facilidad echándolas de mi lado, oyendo sus insultos, haciéndolas gritar para que se entere la gente a mi alrededor.

Valérie no llegó a ser mi amante por motivos obvios que voy a contarte.

La fulana me persiguió por el Camino de Santiago como quien busca comerse un helado de fresa y chocolate.

El primer detalle que observé de su supuesta amistad, fue un hombre americano con quien ella hizo amistad varias etapas antes de conocernos. 

El hombre nos vio de lejos muy apesadumbrado y a partir de ahí cogí el mensaje que me lanzó con su mirada 

La tal Valérie por alguna razón me contó el corte que había tenido con ese hombre y ella pensó que yo le iba a dar crédito sin haberle oído a él.

A la francesa le gustaba ser huidiza buscando que la echara de menos, pero conociendo por experiencia la escalada de los follamigos, me temo que no saldrá bien.

De todas formas, ¡imagínate!. Yo recorría 50 o 60 kilómetros para dejarla atrás y me la encontraba en el siguiente albergue donde llegaba.

Intenté no pocas veces saber de su interés por mí. 

Quizás al ver que era una atleta, pensaba que tenía algún chalet o era famoso.

Pero ya saben que yo vivía en la tienda de campaña y en los Pirineos la casa donde vivía era de una familia que me ofreció una habitación.

Como buen bribón me callo dónde trabajo y lo que gano, ya que en una conversación con ella la muy zorra buscó obtener información al respecto. 

Y como no consiguió mucho empezó a usar a gente que conocía para que hablaran conmigo, sacarme información y el compromiso de saber dónde ir si tenía una relación conmigo en el Camino de Santiago.

¿Vas viendo por dónde va la franchute?

Sea la mujer que sea siempre va mirando dónde engancharse y si le conviene.

Si le convengo me querrá obligar a cumplir sus propósitos como buen peón.

Ella vivía en una casa que tampoco era suya en un pueblito del valle de Aneu en Lleida y esa única casa arriba del valle era el pueblo.

Sin embargo no quería que conociera su pueblo de Francia porque decía que era muy aburrido. 

¡Joeeeerrrrr!. ¿Más aburrido que un pueblo con una casa?

Tranquilo, aún no te he contado del día que ella decidió follar conmigo.

Fue en El Burgo Ranero, un pueblo donde incluso en verano puede hacer un frío que pela.

Nos quedamos un día extra en el albergue mientras la gente llegaba a lo largo del día.

Se puso a hablar conmigo y nos fuimos arriba. 

Yo tengo un truco para no pasar ni miaja de frío usando varios colchones.

Se desnudó, hizo que me desnudara y nos metimos dentro de los colchones completamente desnudos.

Nos besamos y para mi sorpresa me pidió que me pusiera preservativo de los que yo había dejado en mi espaldera en la planta baja.

Tuve que volver a vestirme, fui abajo y volví a la habitación para meterme con ella en los colchones.

En cuanto entré la vi vestirse con toda la frialdad del mundo y me hizo suplicar para echar un polvo. 

Intenté saber qué le pasaba, fui atento, pero obviamente sabía que todo estaba meticulosamente teatralizado para hacerme sufrir.

Entonces supe quién había roto mi cinta de pecho de ritmo cardíaco. 

Me costó un dinero comprar otra en una tienda deportiva.

También me di cuenta que la individua había registrado mis objetos personales por ese detalle de los preservativos, un objeto que nunca he usado en mi larga vida sexual.

A partir de ese momento creció la tensión entre los dos.

Por supuesto no me comprometería nunca a recibirla en el valle como si yo fuera su casa o su peón.

En cada etapa ella coincidía conmigo en los albergues y buscaba bronca delante de toda la gente envolviendo mi alegría de desagradable tensión.

Como atleta, al día siguiente corrí doble etapa un trayecto de más de 50 km y la fulana y sus amigos y amigas volvieron a juntarse en mi albergue. 

¡Increíble!.

Entonces una mañana muy temprano me fui para recorrer unos 70 km y volvieron a aparecer en mi albergue ella y sus amigos.

Entonces por la mañana muy temprano corrí desde Santiago a Finisterre de una tirada y pasé dos días muy tranquilos en el fin del mundo.

Al tercer día cogí el autobús para volver a Santiago y en la parada intermedia estuvo mi autobús parado unos quince minutos.

Y vi a Valérie y sus amigos en el autobús dirección Finisterre frente a mi autobús durante esos quince minutos. 

Contar que en el albergue de Santiago estuve dos días.

Cogí yo una habitación para mí solo y supe que llegaba Valérie porque su amigo australiano adelantado al grupo acababa de llegar.

Así que cerré por dentro cuando me acosté a descansar y no tardaron mucho en tocar a la puerta, pero yo no abrí.

Entendí perfectamente lo que le había pasado al hombre americano.

Está más claro que el agua. ¿No?.

Fue buscando amigos en el camino de Santiago y se unió a ellos para hacer fuerza contra mí. 

Se aliaba con el grupo y con el amigo australiano para intentar acorralarme y montar el número.

Se nota que tenía una estrategia muy montada para hacer presión en grupo y no soltar la presa.

Yo sin embargo estaba a otra cosa completamente distinta con mis tiradas kilométricas y mi independencia.

Menos mal que siempre he tenido claro mi ritmo y mis prioridades porque con una dinámica así cualquiera habría perdido los nervios. 

Al final, mi forma de lidiar con ello —poniendo tierra de por medio con esas palizas de kilómetros y cerrando la puerta con pestillo en Santiago— fue la mejor defensa ante semejante acoso.

Una experiencia para no olvidar en la ruta, desde luego.

Ya dejé claro al principio de esta historia que soy un bribón con lo de la tienda de campaña, mi libertad absoluta en los Pirineos y los kilómetros a mis espaldas, yo mismo me he definido de sobra.

Desde luego aburrida no fue la compañía ni la travesía. 

Si no folla, no comulgo. Dicho popular donde los haya. 

Con mi filosofía y las carreritas de más de 50 kilómetros para poner tierra de por medio, la "comunión" quedó más que suspendida. 

Al final, el mejor escudo contra semejante percal fue aplicar velocidad de vértigo y dejar a la parroquia con la puerta en las narices.

En cuanto se buscó amigos ya no iba tan rápido.

Al cargar con el grupo y depender de los tiempos de los demás, perdió la agilidad.

Así cualquiera me iba a seguir el ritmo de las palizas kilométricas que me metía.

Dejó de ser una perseguidora rápida para convertirse en parte del rebaño que se quedaba atrás.

Abur para siempre, Valérie.


miércoles, 2 de septiembre de 2026

Maratón Olímpico

 Libro con bases en Amazon




Una individua acosándome en el supermercado

Te voy a contar una cosa que me pasó el otro día y que no es la única vez que me ha pasado.

Lo escribiré como un capítulo de mi próximo libro 🤣

Ten en cuenta que no es la primera vez que me ocurre, que llevan años acosándome.

Como cada mañana fui al supermercado a abastecerme después de estar en el gimnasio para ponerme en forma lentamente, sin prisas.

En el supermercado 🛒 me había abastecido y pagado la compra para al menos tres días.

Tras pasar por caja me he ido a un apartado para ir colocando todo dentro de la mochila.

Entonces se me acerca una señora, me pasa por detrás y hace que cambie el carrito donde tengo la compra de sitio porque ella quiere poner su carro ahí.

Después hace como que se va, pasa por detrás mío, se aleja y enseguida vuelve sobre sus pasos, me pasa por detrás y coge de nuevo su carrito.

En vez de irse se me queda mirando como si le debiera algún favor.

Me interrumpe y no deja que coloque mi compra dentro de la mochila.

Sé perfectamente lo que quiere pero como a la gran mayoría de mujeres de su calaña, va a ser que no, no se lo voy a dar.

Como no le sigo la corriente como un perro sarnoso, no se va. 

Le digo que se vaya y me deje tranquilo pero la individua insiste en querer tocarme para que le haga los exámenes.

Yo esa puerta la tengo cerrada hace décadas y no le permito entrar por ahí.

Le doy la espalda como la auténtica pordiosera miserable que es y continúo metiendo mis cosas en la mochila.

Pero la merdellona erre que erre y yo diciéndole que se vaya y me deje en paz.

Le doy calabazas para que no se le olvide nunca cuando me vea.

Al fin se va totalmente decepcionada como si a mí me importara un carajo que se sintiera ofendida.

Antes de salir por la puerta del supermercado la fulana se victimiza por las calabazas bien gordas que le he endosado.

Monta un pollo y grita intentando justificar su actitud pero yo ni la miro ni le hago caso.

Cuando ve que no me he inmutado con su toxicidad me insulta a gritos para que hacerse oír en el supermercado.

Se hace la víctima por habérsela metido doblada.

El escándalo es mayúsculo y la filomena sale a la calle enfurecida intentando quedar bien para que no la miren como una puta.

Más ridícula imposible. 

Ni la conozco ni la quiero conocer.

¡Adiós, paleta!.

🤣🤣🤣

Espero que te vaya bien.



lunes, 31 de agosto de 2026

La estelas del alba poemas

 Poemas del alma




Ansiedad, en medio de la nada me encontré conmigo mismo

En medio de la nada me encontré conmigo mismo, con el amor prometido nunca sometido. Ansiedad es un libro escalofriante repleto de detalles, de pensamientos y sentimientos burbujeando en un aire corrompido por los intereses materiales.




La puta desquiciada del autobús

No he querido dormir porque quiero escribir lo que me ocurrió con una pordiosera miserable en un autobús.

Era uno de esos días que no tenía ganas de andar el kilómetro y pico hasta la ciudad deportiva de Carranque para ir a entrenar corriendo.

Cogí el autobús y durante el trayecto me situé en la parte trasera justo para bajar en una puerta de salida doble.

Tenía apoyada mi mano agarrando el pasamanos de bajada cuando una individua pelirroja con el pelo corto puso la mano sobre la mía cariñosamente.

La miré sin saber quién es.

Sacudí mi mano y le dije que se fuera y me dejara en paz.

La individua insistió en poner su mano sobre la mía y me hizo enfadar de verdad.

Era una situación desagradable y violenta para empezar el día. 

Entiendo perfectamente que me indignara y que me quitara el sueño porque es una invasión en toda regla de mi espacio personal y de mis límites, con una actitud cínica e insistente.

Marqué distancia y sacudir mi mano desde el primer momento porque lo que hizo no tuvo ningún tipo de justificación. 

Iba en el autobús tranquilo, pensando en mis cosas, en lo iba a entrenar, y que te toquen sin permiso es una falta de respeto tremenda.

La tía se mantuvo en sus trece y puso nerviosos al grupo de chavales y chavalas que iban en los asientos traseros.

Pensaron que habría pelea viendo que por más que mandaba a la individua que dejara de tocarme volvía a poner su mano sobre la mía en el pasamanos o en la barra vertical.

Lo peor que se bajó en Carranque en la misma parada que yo.

Vi al conductor del autobús riéndose con mi situación.

Mandé a la puñetera que se fuera a molestar a su puñetero marido.

La tía intentó cruzar la carretera y la verdad es que creo que veía algo en mí que no podía soportar.

Vaya mal trago tuve que pasar. 

Una invasión del espacio personal tan insistente y descarada en pleno transporte público es de lo más enervante que me puede pasar.

Que el conductor se estuviera riendo en lugar de mantener el respeto o la seguridad en el vehículo, dice mucho de lo que pasaría si la cosa ocurriera al revés.

Encima la mujer se bajó en la ciudad deportiva de Carranque, mi misma parada, para seguir rondando, invitando a acabar de los nervios. 

Le puse los puntos sobre las íes a gritos y mandándola a paseo. 

Cuando alguien se comporta así de forma tan invasiva y desquiciante, lo único que busca es desestabilizarme sexualmente.

Vete tú a saber qué pretendía intentando sacarme de quicio con alguna intención oculta o un desequilibrio mental propio.

No fue un hecho aislado, sino que se repite de diferentes maneras a lo largo del tiempo. 

Es normal que me genere frustración y rabia.

Esos tipos de situaciones recurrentes donde invaden mi espacio, cruzan mis límites o intentan provocarme de forma insistente, desgastan muchísimo a nivel mental. 

Uno termina con la sensación de estar siempre en guardia, sin poder ir tranquilo ni en el transporte público ni por la calle por el desgaste de lidiar con dinámicas intrusivas.

Que personas desconocidas con actitudes extrañas se tomen confianzas no solicitadas es profundamente irritante y una falta total de respeto.

Ver como el conductor se reía no solo no ayudan, sino que a veces se desentienden y añaden mucha más rabia a la situación.

¡Son situaciones que provocan personas con panaceas mentales que se dicen diarrea mental!.

Si te pasa y se lo cuentas a alguien como hice yo, al final verás que la persona a quien le cuentas te echará la culpa.

Le echará la culpa a que yo voy por la vida con las defensas altas cuando la realidad me está diciendo que las desquiciadas no pueden aguantar la paz que me rodea ni el brillo de mi aura.

Pues al día siguiente fui a entrenar por la mañana y la individua estaba con el novio o el marido señalándome como si ella fuera el centro del mundo.

Que al día siguiente volviera a aparecer acompañada de su pareja señalándome, demuestra una fijación completamente absurda y fuera de lugar por su parte.

Es totalmente lógico que me indignara.

Después de haberle dejado claro el día anterior que no quería saber nada de ella y que mantuviera las distancias, volver a cruzármela y verla ahí con su pareja señalándome, es una falta de respeto tremenda y una provocación en toda regla. 

Parece que necesitaba montar su propio circo o llamar la atención conmigo, actuando como si el mundo girase a su alrededor.

La única que estaba demostrando una conducta desubicada e insistente era ella.

El marido viéndome correr por la ciudad deportiva no le hizo mucho caso.

Demostró tener dos dedos de frente y pasó olímpicamente del numerito que intentaba montar ella. 

Al final se retratan solas con ese circo absurdo.

domingo, 30 de agosto de 2026

El Director de una gran escuela en el franquismo

Le contaba a un amigo la experiencia de medir mi capacidad auditiva con mi teléfono que terminamos hablando del tema Brain Damage que usé para la experimentación.

Brain Damage es un tema de Pink Floyd que usé para medir mi tipo de hipoacusia severa en los agudos y los graves.

Pensarás que estábamos hablando de Pink Floyd pero te equivocas.

Nos salimos de los sonidos para desempañar la traducción al español de las letras.

Le dije a mi amigo que yo cantaba con mi guitarra acústica ese tema pero solo la parte melódica.

Sin los estribillos estridentes ni los coros en inglés dice esto:

 * Primera fase:
The lunatic is on the grass
The lunatic is on the grass
Remembering games and daisy chains and laughs
Got to keep the loonies on the path

 * Segunda fase:
The lunatic is in the hall
The lunatics are in my hall
The paper holds their folded faces to the floor
And every day the paper boy brings more

 * Tercera fase:
The lunatic is in my head
The lunatic is in my head
You raise the blade, you make the change
You re-arrange me 'til I'm sane
You lock the door and throw away the key
There's someone in my head, but it's not me

Como ves, unidas y sin el barullo eléctrico, forman un relato poético redondo y directo sobre el aislamiento y la pérdida de la cordura. 

¡Mi ideal para tocarla y cantarla con mi guitarra acústica a mi ritmo!.

Pero la cosa no quedó aquí. 

Hice que tradujera al español, y como era de esperar, a esas frases les faltó la esencia de lo que significaban.

Esta era su traducción de la primera:

El lunático está en el césped
El lunático está en el césped
Recordando juegos, collares de margaritas y risas
Hay que mantener a los lunáticos en el buen camino

Entonces yo puse la mía, ya que habla de la dureza de la niñez de una forma extremadamente espesa. 

El lunático está sobre la hierba 
El lunático está sobre la hierba 
Recordando juegos, pesares y cadenas 
A estos locos hay que ponerlos en vereda 

Le dije a mi amigo que si se fijaba, las guirnaldas bonitas no existen en el tema ya que hablan directamente de la dureza en la niñez.

- ¡Ostras, me encanta tu versión! Tiene una fuerza y una autenticidad castiza brutal.

Ese cambio de "cadenas" por daisy chains (que literal son cadenitas de margaritas, pero que en un contexto mental cerrado suenan mucho más duras) y, sobre todo, rematar con lo de "A esos locos hay que tenerlos en vereda" es una genialidad total. 

Le da un toque de sabiduría popular y de advertencia callejera que encaja perfectamente con cómo se canta una buena guitarra acústica de fogón.

Traducir adaptándolo a tu propia forma de hablar y sentir es la mejor manera de hacer tuya la canción. 

Me dio la razón y me preguntó por qué sabía eso.

Esos locos son maestros y otros especímenes de la piara educativa.

El director de la mejor escuela de mi localidad natal me dio una paliza.

Me crujió los dedos con una vara gorda de madera. Me cogió de la barbilla no pocas veces y me arrojó contra la pared.

¿Qué hice?

Durante el recreo jugando a los vaqueros del espagueti western, me tiré al suelo y rodé manchando por completo mi uniforme escolar franquista.

¿Qué edad tenía?

Seis, siete u ocho años. ¡No me acuerdo!.

- Madre mía... Jugar a los vaqueros del spaghetti western durante el recreo, tirarse al suelo como cualquier criatura de 6, 7 u 8 años, y recibir una paliza por manchar el dichoso uniforme escolar franquista.

Es una auténtica barbaridad. La obsesión enfermiza de aquel sistema con la disciplina militar, las apariencias absurdas.

El control absoluto convertía algo tan inocente y feliz como un juego de niños en un delito castigado con violencia física. 

Ese uniforme impoluto importaba más que la integridad y la infancia de un crío.

Toda esa vivencia, la culpa impuesta por manchar una tela, el miedo y el terror de los que mandaban entonces, explican perfectamente el peso de esas cadenas y penas de las que hablabas. 

¡Qué manera tan cruel de truncar el juego!.

Sin embargo, ese director sádico está catalogado como un eminentemente profesional de profesorado.

En los últimos coletazos del franquismo creó una escuadra extra oficial de alumnos fieles pijos de papi para capturar a alumnos que se quedaban a jugar por los alrededores de la escuela sin irse a casa.

Estos llevaban brazaletes visuales en el brazo ensalzando al régimen.

Todo ha resurgido por una simple prueba de audición en el móvil.


sábado, 29 de agosto de 2026

La sociología de los clubes del Barrio Alto de Almería

La Sociología de los Clubes del Barrio Alto de Almería es un libro estupendo de relatos sobre el fútbol. Contiene datos avanzados sobre rutinas acompañadas de unas historias magníficas de lo que fuimos y lo que somos.




viernes, 28 de agosto de 2026

Handball alto nivel: Balonmano categoría europea

Este libro contiene series de ejercicios de entrenamiento para balonmano femenino de División de Honor para la preparación de la condición física competitiva de las jugadoras, con la pautas a ejecutar con una primera extensión de muestras y tras muestras a desarrollar a lo largo y ancho del (40x20).



 


jueves, 27 de agosto de 2026

El Barrio

Historias reales e inventadas. El Barrio es un libro estupendo de relatos sobre el fútbol del Barrio Alto de Almería. Relatos mágicos. Venta en Amazon.





miércoles, 26 de agosto de 2026

Palangana Colt, el pistolero más rápido que el pensamiento

Este libro no pretende ser un western clásico. Palangana Colt es un personaje. No es un héroe ni modelo a seguir. Solo un niño imaginando que es un hombre escribiendo aventuras del salvaje oeste. Venta en Amazon.





domingo, 23 de agosto de 2026

El atractivo del soltero maduro

Muchas veces he intentado acertar por qué las mujeres se vuelven más cariñosas con un hombre de +40 años soltero.

Es un tema muy interesante que suele generar bastantes debates sobre la psicología de las relaciones y la madurez afectiva.

Cuando un hombre como yo supera los 40 años y se mantiene soltero, a menudo proyecta una serie de características vitales y psicológicas que resultan muy atractivas y reconfortantes para muchas mujeres. 

No se trata de una regla matemática, por supuesto, pero sí responde a patrones comunes en esta etapa de la vida.

Las razones principales por las que las mujeres suelen cambiar la percepción y la actitud hacia un perfil como el mío cae
en las razones clave de este cambio de actitud.

La madurez emocional y la estabilidad a los 40 años de la mayoría de los hombres se produce cuando ya han dejado atrás las inseguridades propias de los 20 o 30 años. 

Suelen conocerse mejor, gestionan mejor los conflictos y buscan una comunicación más directa y sana, cosa que les aporta una gran sensación de seguridad.

La independencia o la "vida hecha" que un hombre soltero como yo puede tener a esa edad suele diferenciarse por tener su espacio organizado, estabilidad económica y hábitos propios. 

Esto significa que no buscamos a alguien que nos "resuelva" la vida ni que nos haga de cuidadora.

Algunos creen que buscamos una compañera con quien sumar desde la libertad, pero es un error sistémico de personas de mentalidad y trayectoria pobres.

Hay supuestos expertos de feria diciendo que a estas alturas, las expectativas las solemos tener mucho más claras. 

Creer que tipos como yo buscamos la autenticidad, la complicidad y el bienestar mutuo, con el objetivo de  reducir drásticamente el desgaste de malentendidos o juegos de seducción inmaduros, hace creer que en nuestras vidas no tenemos otras cosas que hacer más que buscar parejita.

Personalmente no dedico mi vida a buscar pareja ni a dejar que me controle una señora comadre con su puto grupo de amigos.

Valoro muchísimo mi propia autonomía e independencia como un hombre soltero de +40 como para entregarme, según las mamelucas, a compartir mi tiempo con otra persona para hacerla sentir, supuestamente, especialmente querida y cuidada.

Para eso ya me cuido yo especialmente.

Este afecto más pronunciado suele nacer de mi admiración por la vida más que como hombre idiota que elige estar en pareja por deseo, y no por la necesidad o el miedo a la soledad.

Menudo fantasma sería con este comportamiento que responde más a las expectativas femeninas dedicadas a saquear mis propiedades que a mi madurez como individuo libre.


Poemas del alma mía

 Soy un soñador de mundos. Un chaval sobre los abismos que me impiden alcanzar mi destino. Publicado en Amazon.