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viernes, 17 de octubre de 2025

El embarazo de la holandesa en el camping Catapún

Yo acababa de llegar a la recepción del camping de Sevilla, ciudad que me gustaba para quedarse unos días y hacer correrías nocturnas por los bares del centro de la ciudad.

Rellené mi ficha y el recepcionista la colocó en Entradas. Me eché mi mochila en la espalda y fui por los nichos de la acampada buscando un buen lugar donde colocarme.

Había dos mujeres plantando una tienda de campaña y decidí plantar mi tienda en la parcela junto a ellas.

Intentaba clavar en el suelo las estacas de la tienda de campaña con una piedra, pero no ejercía la presión correcta para que se clavaran y se doblaban.

Justo apareció la chica más alta y me cedió su mazo para que diese presión correcta a las estacas.

Así fue fácil y consiguí que la tienda estuviese bien montada.

Devolví el mazo con una sonrisa y me puso a meter mis cosas ordenadamente dentro de la tienda.

Cogí mis enseres de baño y fui a darse una buena ducha.

Más tarde, cuando hubo anochecido, me vestí para ir al bar del camping y me encontré con mis agradables vecinas que me invitaron a sentarme con ellas.

Tuvimos una animada velada y me preguntaron qué hacía por Sevilla.

Les conté que solía venir para recorrer los bares de la ciudad durante tres días aproximadamente antes de irme a algún otro sitio.

Tenía previsto viajar en un par de días a un camping por la zona de Punta Umbría, en Huelva.

Ellas desconocían esa zona, eran de Ámsterdam, Holanda.

La más rubia era mucho más alta que yo y se llamaba Agnes.

La otra era más bajita que yo y se llamaba Anneke. 

Les conté que era una zona magnifica donde el río Piedras en su desembocadura, dejaba una brazo de tierra llamado Barra de Terrón o de El Rompido.

Se alargaba a lo largo de una decena de kilómetros hasta cerca de Punta Umbría, separando el océano del curso del río. 

Habíamos comido muy bien y ellas pidieron unas copas de crema de whisky.

Yo sin embargo pedí un Sol y Sombra que me sirvieron de inmediato.

Ellas se quedaron estupefactas de oír ese nombre, y pidieron lo mismo.

El camarero apareció con tres copas gigantes y las cargó mitad de coñac y mitad de anís, con tres cubitos de hielo.

Una bebida magnífica para romper la tensión y relajarse.
Sin darse cuenta las holandesas se relajaron y se reían a carcajadas de cualquier ocurrencia.

Parecían entenderme a pesar de no sabía ni papa de inglés, ni ellas papa de español.

La bebida no impedía la transcripción de las palabras ni el entendimiento y llegado el momento ellas me pidieron viajar juntos a ese sitio tan hermoso.

Decidimos salir por Sevilla aquella noche y pedimos un taxi en recepción.

Volvimos bien cargados los tres. Nos habíamos divertido muchísimo y caminaban agarrados por el camping casi sin gritar.

No queríamos despertar a la gente a esas horas de la madrugada.

No podíamos evitar unas risitas y unos besitos entre los tres.

Fui al baño a orinar y cuando volví abrí mi tienda de campaña para entrar y dormir.

Agnes y Anneke me agarraron y me hicieron entrar en su tienda. Me desnudaron y dormimos el resto de la noche y parte del día.

Por la tarde cogimos un tren a Huelva y cuando llegaron era tan tarde, que no había autobuses dirección a Punta Umbría.

Por consiguiente tampoco a El Rompido hasta la mañana siguiente.

Preguntamos a un taxista y al final este nos hizo una oferta que aceptamos.

Llegamos de madrugada al camping El Rompido y vimos que había una luz tenue en recepción. 

El vigilante de recepción nos dijo que accediéramos.

Montamos la tienda de campaña y nos dimos cuenta que teníamos mucha hambre.

No habíamos comido nada en todo el día.

Ellas tenían un huevo, un camping gas y una sartén.

Frieron el huevo, lo partieron en tres partes y lo devoramos.

Nos metimos en la tienda de campaña y durmimos hasta el mediodía.

Rellenamos las fichas y compramos comida en abundancia para comer antes de ir a la playa.

Cruzamos la carretera de El Rompido y corrimos entre los árboles por encima de la arena para llegar a la orilla.

Las holandesas descubrieron aquel hermoso lugar.

Se bañaron en el agua dulce salada y admiraron aquel espléndido paisaje lleno de luz y olores oceánicos.

Por la noche acudimos a una fiesta en la playa y cuando todos se dispersaron nos quedamos los tres solos.

Agnes y Anneke hablaron en su idioma sin que yo pudiera entender nada.

Asombrado, Anneke me dijo en mejor español que estaba muy cansada y se iba a dormir.

Me dejó a solas con la gigante rubia Agnes que despertó mi pasión amorosa y me guió entre sus piernas.

Abrazándola entre sus pechos la llené de besos hasta que obtuvo de mi cuerpo toda la simiente.

Al cabo de un rato me dijo que iba a tener un hijo, que no se había puesto nada para evitar el embarazo.

Me asusté y pareció que el corazón me fuera a estallar. 

Le pedí que se lavara como si aquello pudiese evitar el embarazo, sin saber qué hacer.

Horrorizado por la forma de actuar de Agnes, se lavó sus partes sin mucho convencimiento de intentar evitar su supuesto embarazo.

La observaba muy apesadumbrado.

Solo tenía veinticuatro años y no había decidido qué hacer con su vida.

No aceptaba que Agnes me presionara sin darme la oportunidad de decidir. 

Me rebelaba a la idea de que alguien pudiera decidir mi futuro.

No conseguí de Agnes ninguna disculpa por la posible mentira y su forma de actuar me torturaba.

Volvimos al camping de inmediato.

Saqué mis cosas de la tienda de ellas y me sorprendió que Anneke estuviese despierta. 

Sentía mi pecho oprimido y desorientado.

Caminé por el camping hasta que decidí montar mi tienda alejado de ellas, lo suficientemente lejos para poder respirar.

Me caían lágrimas que mojaban mi rostro lleno de pesadumbre.

Sentía cansancio, el jaque mate de Agnes me había cruzado los cables.

Cuando terminé de montar coloqué todo dentro, cerré y me quedé dormido de inmediato.

A la mañana siguiente hice una llamada telefónica en la recepción para que me enviarán dinero al camping.

Pensaba irme nada más lo recibiera. 

No podía soportar la idea de que alguien se tomase la libertad de decidir mi destino y hacer con mi vida lo que le diera la gana.

Fui al supermercado y hice acopio de comida.

Cuando estaba dentro de mi tienda poniendo en orden todo lo comprado, apareció Agnes y pidió permiso para entrar.

¡Mi reacción fue inmediata y fulminante!.

Me pilló a mismo por sorpresa.

Nunca esperé contestar de esa manera a Agnes ni a nadie. 

Grité con mucha rabia un NO rotundo a Agnes agobiado por la situación.

Vi el ceño fruncido en su rostro y ahora también sufría.

Le pesaba como una losa la situación.

¡Prácticamente la eché.


Mi reacción inmediata fue salir de la tienda de campaña, quitar las estacas y arrastrarla para irme más lejos aún.

¡Fue un momento verdaderamente grave y agobiante!.

Intenté liberarme de la persona que me presionaba y me castigaba sin motivo.

Anneke, posteriormente intentó mediar conmigo.

Sabía que me faltaba dinero para irme y me entró por ahí para prestarme. 

Rechacé aquel préstamo. Le conté lo que pasó con Agnes en la playa y Anneke la intentó justificar por todos los medios.

La conversación dejó clara la evidencia de que Agnes no entendía de arrepentimiento.

Pretendía coartar mi libertad a decidir por imposición.

Pasaron los días mientras esperaba el dinero y Agnes nunca me pidió perdón.

¡Nunca se disculpó!.

No sería la primera vez que intentó entrar dentro de mi tienda de campaña.

Se trataba de mi intimidad.

A los pocos días recibí el dinero. Desmonté la tienda y preparé la mochila para irme.

Pagó mi estancia en el camping antes de ir a la parada de autobús.

Entonces quise devolver todo mi sufrimiento a quien me lo había creado.

Pasé por la tienda de campaña de Anneke y Agnes. No estaban.

Miré en el bar y en el supermercado. Fui a la playa y las vi sobre la arena a lo lejos.

Empecé a andar por la orilla y tardé un rato largo en llegar a ellas.

Me vieron llegar desde el principio y cuando estuve con ellas, amablemente les dije que me iba.

Le di un beso a Anneke que ella no rechazó.

Le di un beso a Agnes en todos los morros, sintiendo sus labios ardientes, y para mi sorpresa, tampoco rechazó.

Observé su cara pálida con aspecto mortecino. Sus grandes ojos recibiendo toda la tensión de vuelta.

Entonces me volví y me fui por donde había llegado.

Regresé de vuelta al camping. Incluso corrí un poco para alejarme de ellas.

Cuando llegué a la altura de la parada del autobús, volví mi rostro para verlas por última vez a lo lejos.

Atravesé la arena y llegar al camping cruzando la carretera de El Rompido.

Al poco llegó el autobús a Huelva y no volví a mirar atrás.



El embarazo de la holandesa en el camping Catapún de El Rompido, Huelva

jueves, 16 de octubre de 2025

Los besos de una mujer que no me consuelan

Algunos amigos pensaban que estaba mal de la cabeza. 

Eso a finales de los años setenta.

Con solo dieciocho años, tenía muy claro lo que quería para mí. 

Sabía dónde quería ir.

Escogí la senda más difícil.

Me alejé de las burlas femeninas y de las amenazas masculinas.

En aquel entonces me cerré. 

Me daba igual ser considerado un don Nadie.

Decían que era un egoísta de los pies a la cabeza. 

Pero mi madre, que me educó, supo enseñarme bien con sus silencios

Siendo un engreído a mi manera, nunca me dejé controlar.

Durante los últimos cuarenta y cinco años, he hecho lo que he querido. 

He ido donde he querido. 

He vivido donde he querido.

Y me relacioné con tantas mujeres, que perdí la cuenta.

Desperté completamente solo en medio de paisajes infinitos.

Observé como nunca la luz de las constelaciones y las estrellas fugaces.

Me colgué al filo de acantilados en atalayas de montañas inaccesibles. 

Estuvo muy lejos de cualquier lugar poblado.

Sentí que era un ser minúsculo en un cuerpo candente.

Una hormiga en medio de un paisaje espectacular.

Dormido o despierto, siempre observador. 

Sin ninguna fauna que me molestara.

Desolado tan profundamente y a tal modo, 

que no existe ningún beso ni sonrisa de mujer, que pueda consolarme. 

Allá donde fui, nunca sentí miedo, nunca pasé hambre, 

ni frío, ni amor ni desamor.

Tan sólo decepción, furia y enojo.

Frustración por no poder llegar aún más lejos.



Luces de Abril, poema sobre de vida

 En un día de abril que me miraste,

describiendo con tus palabras

la libertad de mis versos hoy,

que en el ayer que ahora es el pasado,

mis labios hubiesen sido silenciados,

fusilados a escondidas entre las malezas,

o dejados pudrir en cualquier celda,

sin nombre, sin flores y sin macetas.


En un día de abril que de cariño,

me llenes la vida de amigable belleza,

que me acompañes por la ribera de un río,

y que de la rivera recojas agua

para mi sed reseca,

agua de rocío y de oasis

entre horizontes de arenas.



miércoles, 15 de octubre de 2025

Otro ladrillo en el muro 1979-80

 El año 1.979 trabajaba en el Pogo's, un bar de desayunos y comidas enfrente de la discoteca Piper's, al lado del bar Dallas, en pleno centro de Torremolinos.


Mi padre me compró una Bultaco con la cilindrada mínima. Me levantaba a las 5 de la mañana para llegar con mi Bultaco al centro de Torremolinos, a abrir la cocina del local a las 6 de la mañana.

El horario coincidía con los cientos de trabajadores de la hostelería usuarios de los autobuses Portillo, que venían al local a desayunar.

Trabajaba todos los días desde las 6 de la mañana hasta las 8 de la tarde sin parar, solo tenía tiempo para dormir.

Me había hecho asiduo a las discotecas un par de años antes, en 1977, cuando trabajaba en el hotel Rubens de Benalmádena Costa, por los pitorreos, las habladurías y los tratos de los compañeros del hotel.

Ese año un cliente me hizo oír una cinta de La cara oculta de la Luna, de Pink Floyd, en un gran equipo de música, y estuvimos oyendo el álbum por completo durante mi tiempo de descanso. 

Nada más oír aquella música me di cuenta enseguida de los cambios 
estructurales que producía en mi mente, a tal modo que no importaba el idioma de las canciones sino lo que la música me hablaba contándome de todo.

Así fue que un día escuché por primera vez en la disco, el single Otro ladrillo en el Muro.

Llevaba varios años siendo acosado por compañeros de trabajo, siendo aún un joven en fase de desarrollo, que no había experimentado aún mi mayor cambio físico. 

Fueron tan duros los acosos, que llevaba bastante tiempo preparado para irme y desaparecer del mapa. 

Harto de las palizas, un día le compré a un compañero de la OJE una mochila agujereada y una tienda de campaña destartalada por tres mil pesetas que me había dado mi madre.

Yo no tenía dinero a pesar de trabajar tantas horas porque el dinero obviamente se lo quedaba mi padre. 

Cuando me fugué para desaparecer, llevaba en la mochila el single "Otro ladrillo en el Muro" que yo bailé tantas veces en las discotecas. 

Caminaba por la carretera yendo para Barcelona sin dinero, cuando vi que en un pueblo había feria, y le pedí al dueño de una atracción que me pusiera el disco.

El hombre puso el disco y aunque no entendía ni papa de lo que cantaba, la música me contaba cosas graves que me estaban sucediendo, la agonía, los acosos sistemáticos en el trabajo, trabajar cientos de horas sin pillar apenas una peseta, etcétera.

Cuando volví a Málaga en los primeros meses de 1980, en la Plaza de Bailén nadie entendía que yo pudiera comprar un buen radiocasette con unos bafles extraordinarios. 

Los compré tras ir a la Caja de Ronda de la Avenida de Andalucía a cobrar el desempleo, que se había ido amontonando por meses. 

El radiocasette lo compré en el Corte Ingles. 

Necesitaba oír aquella música que cantaba mis pesares. No me hacía falta aprender idiomas. 

Otro ladrillo en el Muro, cuenta los acosos y las presiones. Confortably Numb cuenta por qué huí y cómo me sentía. Wish you were here, cuenta las desidias de la gente de mi entorno, los hechos con más valor que las palabras. 


martes, 14 de octubre de 2025

Un perro del hortelano hippie auténtico en la playa de Maro

Un perro del hortelano hippie auténtico es lo que llegó en una caravana a la playa de Maro. 

Aquel día lo vi bajar por la cuesta asfaltada de cemento de la playa acompañado por una hermosa mujer que presentaba como su esposa.

El individuo era un inglés que vestía como un hippie, se movía como tal y como gran amante de la naturaleza pretendía los desnudos en la playa. 

Pero claro, en temporada alta no se lo iban a permitir. Cada día poco a poco lo fui conociendo, oyendo las historietas que contaba y presentí que estaba ante una persona más falsa que un espejismo en el desierto.

Por las noches, cuando yo había encendido la fogata y me encontraba rodeado de campistas reunidos alrededor del fuego, llegaba este tipejo con la mala costumbre de meterse en medio de las parejas, o de personas que como yo, entablamos una conexión de amistad y cortejo con alguna bella señoritaa, que por razones obvias podían terminar la noche durmiendo dentro de mi hermosa tienda de campaña.

El hippie de los cojones se las sabía todas. No le importaba meterse en medio incluso de aquellas personas que eran pareja, y con una cara tan grande llamarlo cabrón era poco. 

Lo que no entendía es qué ocurría con su bella esposa. Esta observación sobre la mujer, me daba la impresión que se estaba perdiendo una de las mujeres más bellas que había sobre la arena de la playa en esas noches de sueños y susurros.

Todo transcurrió más o menos así hasta que una tarde, un vecino de Maro bebió demasiado.

El hombre, gran trabajador del campo que trabsjaba sus propios invernaderos, bajito y avispado como pocos, aprovechó su día aciago para disfrutar del merendero de la playa, y entre charla y charla con los amigos, pilló una de sus borracheras estratosféricas. 

No eran habituales estas borracheras, pero incluso yo he cogido una alguna vez. 

El problema fue cuando quiso irse a Maro con su coche, un Renault Cuatro Latas por llamarlo así, que era su herramienta de trabajo para transportar las cajas de las cosechas de sus invernaderos a la cooperativa del pueblo o otras cooperativas de la Axarquía donde las vendía.

Los amigos y vecinos quisieron impedir que se marchara con el coche, pero no lo consiguieron. 

El hombre se metió en su coche y dio marcha atrás perdiendo la orientación del carril de tierra en la fuerte cuesta del merendero. 

Esto provocó que yendo hacia atrás se subiese por la pared del terraplén y el coche volcado de lado.

Lo curioso es que se puso de pie y asomando por la ventana, pidió que le pusiéramos el coche de pie sobre sus ruedas con él dentro. 

El automóvil Cuatro Latas pesaba poco y no era difícil que una sola persona empujase volcándolo sobre sus cuatro ruedas, pero otro vecino de Maro amigo de él que era policía, nos dijo que no lo hiciéramos hasta que él saliese del coche. 

Así que el problema era que el amigo Paco se negaba a salir de su coche para poder volcarlo sobre sus ruedas con seguridad, a pesar de que intentamos convencerlo. 

Se quedó ahí de forma extraña asomado por la ventanilla mientras los turistas y curiosos de la playa le hacían fotos de forma divertida creando morbo, vigilado por el vecino policía que lo protegía para que nadie volcara el coche mientras no saliera. 

Pero él se había empeñado en no salir pensando que no le dejarían irse a su casa.

Al rato largo salió y entre varias personas volcamos el coche sobre sus ruedas sin ningún problema. 

Con la marcha puesta hacia atrás el coche no corrió cuesta abajo hacia la pared del merendero donde la gente disfrutaba de aquella visión.

Lo siguiente fue convencerlo para que lo llevaran a su casa con su coche. El vecino policía se ofreció a llevarlo para que no tuviese un accidente por la carreterilla hasta Maro.

Durante el suceso y las discusiones, el hippie inglés había estado haciendo de las suyas por el merendero, sin darse cuenta que la bella mujer había estado hablando con algunos hombres y se había ido con uno de ellos caminando por la empinada cuesta para arriba, hasta el llano donde estaba aparcada la caravana. 

El hippie, cuando se percató de ello, dejó de hacer sus cabronadas entre los clientes del merendero y se fue para arriba.

Yo le seguía por detrás con la mirada para volver al cortijo, comer algo y irme al anochecer por los bares del pueblo.

Lo vi llegar a la caravana queriendo asomarse, sabiendo que había un hombre con la mujer.

Abrió con tal violencia la puerta de la caravana que se dio un buen golpe en toda la cara.

Tras ver las estrellas se asomó para ver a la bella señora practicando escalada.

Molesta, ella lo echó arrojando sus cosas sobre el asfalto, dejando claro que ella no era su mujer ni él era el dueño de la caravana.

Lo vi por última vez metiendo sus enseres en una maleta y una mochila, y se fue subiendo por la larga cuesta hacia el pueblo. 

No lo vi más bajar a la playa para practicar su gran amor por la naturaleza ni dormir al raso mirando las estrellas como el buen hippie que decía ser.

Nuestra amiga, la mujer dueña de la caravana, se quedó unas cuantas semanas en el llano yendo y viniendo a la playa a sentarse con nosotros junto al fuego.

Mantuvo una pequeña relación con el hombre de Nerja que había conocido durante el suceso del coche del vecino.

No tuvimos que soportar más al individuo metiéndose entre las parejas o arruinando las posibles relaciones entre personas que nos reuníamos alrededor de la hoguera.

En la playa de Maro sucedieron muchas cosas buenas y muchas son historias que nunca se borrarán de nuestros recuerdos.


martes, 7 de octubre de 2025

Brisa Infinita, el poema más filosófico

 Memoria es el alma

que tanto buscas en tu ser,

una existencia sin forma e ilimitada,

que deformas y degradas,

o que destruyes por siempre

hasta que el cielo vuelva a ser.


Brisa infinita eres que inquietante,

transforma las impresiones

de quienes observan

pequeñez o inmensidad,

enigma o silencio, ser o no ser

más que lo de cada cual.


Alguien creó la Tierra Prometida,

que no es la de los sueños

sino la más cruel,

la que nos abofetea

el rostro cada día

sometiendo a un continuo test.


Memoria es el alma

que mueve todo tu ser,

la que te conduce a la locura

o la que te guía

tornando tus oscuridades

por claridades.



Brisa Infinita, el poema más filosófico e inquietante


Brisa Infinita, poemas para cuando todo oscurece


Memoria es el alma

que tanto buscas en tu ser,

una existencia sin forma e ilimitada,

que deformas y degradas,

o que destruyes por siempre

hasta que el cielo vuelva a ser.


Brisa infinita eres que inquietante,

transforma las impresiones

de quienes observan

pequeñez o inmensidad,

enigma o silencio, ser o no ser

más que lo de cada cual.


Alguien creó la Tierra Prometida,

que no es la de los sueños

sino la más cruel,

la que nos abofetea

el rostro cada día

sometiendo a un continuo test.


Memoria es el alma

que mueve todo tu ser,

la que te conduce a la locura

o la que te guía

tornando tus oscuridades

por claridades.




miércoles, 10 de septiembre de 2025

Cisne, viejo Sol, poemas para soñadores

      


 La morada


La niñez en tu morada

te dio tu observadora candidez,

y escribes en ese estilo

lo que en tus ojos es.


Lo que es de tu entorno,

lo que es reliquia y vejez,

lo que es de cedro o tilo,

lo que de tu memoria es.


Que vivimos en una tierra

donde los males arraigan,

deslumbrantes al sol de la miseria

olvidados rincones del alma.


Indagaste en nuestras vidas,

nos reflejaste en tu prosa literaria,

para siempre son nuestras afecciones,

humanas esencias y patrañas.


No fue teatro ni sueño,

que en la guerra te enterraran,

queda tu pensamiento,

amado, poeta, y lágrimas.


Cisne, viejo Sol, poemas para soñadores




Espíritu, poema inspirador de coraje y amor

                              Espíritu

Percibo el susurro del viento

en estas amadas montañas,

y necesito liberar el espíritu

para no sentir

que tengo la vida atrapada,

pendiendo en el destiempo

del tiempo que se apaga.


Necesito llegar con mis pasos

al confín mismo,

camino de los ojos de las estrellas

y de los límites

de más allá de la esperanza.


Infinita Brisa, poemas inspiradores de coraje y amor




Emisiones, poema sobre la inmensidad para regalar en formato PDF

 Claros ojos los tuyos,

rojos labios para soñar.

¿Tienes algo contigo que

bien se deba añorar?.


Blancos destellos de una vida,

dulces miradas hacia el paisaje,

contemplaciones al infinito.

¿Cuál será el sueño que

guarda su mente?.


El mundo le llama,

y nadie le quiere ayudar,

sufre sobre el frío suelo,

una pena grande y salvaje.


¿Recuerdas su mirada?.

¿Recuerdas sus canciones?.

¿Recuerdas su mar de lágrimas?.

¡Qué fácil es ignorar!.


Buenos días a las soledades.

Buenos días, vieja amiga.

¿Dónde están tus ojos?.

No los veo.


¿Dónde está tu rostro

en el firmamento?.



Emisiones, poema sobre la inmensidad para regalar en formato PDF



martes, 9 de septiembre de 2025

Cerebro dañado, poema en formato PDF para regalar

 Cerebro dañado 


Cuando la guerra estalla, 
mírame cara a cara, 
con todo tu odio. 

Cuando me ejecutas con metralla, 
no eres tú quien me mira 
desde los ojos en tu rostro.

Quienes aprietan los gatillos, 
lo hacen para sobrevivir 
y que tú no les ejecutes.

Y en tus ficticios galones, 
opuesto está el deber al derecho, 
para borrar de la faz y la memoria 
por ideal, por odio o por despecho. 

Y cuando los años pasan, 
tu sonrisa es una mueca 
en tu trastornada facha. 

Relata los hechos ido, 
como gran combatiente 
en la promesa de un nuevo mundo.





domingo, 7 de septiembre de 2025

Poemas emocionales de un chico sin sentimientos

Emisiones


                          

Claros ojos los tuyos,

rojos labios para soñar.

¿Tienes algo contigo que

bien se deba añorar?.


Blancos destellos de una vida,

dulces miradas hacia el paisaje,

contemplaciones al infinito.

¿Cuál será el sueño que

guarda su mente?.


El mundo le llama,

y nadie le quiere ayudar,

sufre sobre el frío suelo,

una pena grande y salvaje.


¿Recuerdas su mirada?.

¿Recuerdas sus canciones?.

¿Recuerdas su mar de lágrimas?.

¡Qué fácil es ignorar!.


Buenos días a las soledades.

Buenos días, vieja amiga.

¿Dónde están tus ojos?.

No los veo.

¿Dónde está tu rostro

en el firmamento?.





sábado, 6 de septiembre de 2025

Poemas abstractos de mi subconsciente consciente

Un libro de poemas abstractos es una oportunidad para guiar al lector hacia el mundo que he creado, preparándolo para una experiencia única. La abstracción es el arte de desnudar la realidad, de liberarla de la atadura de lo concreto. En estos poemas las palabras no están atadas a un solo significado; son como espejos que reflejan lo que cada uno lleva dentro. No busques explicaciones, déjate llevar por el ritmo, el sonido y la emoción. La poesía es un eco de lo inefable.

                       

                         Encuentros con el abismo


Hallado al borde de un alto acantilado,

sin horizonte alguno al frente,

sin luz que señale y ilumine,

la así densa y opaca oscuridad.


Mis ojos lo han encontrado muchas veces,

y ante tal encuentro,

he querido retroceder y volver atrás,

sin conseguir moverme,

sin vislumbrar el camino de regreso.


Y allá quedé mucho tiempo,

mirando a mi alrededor la oscuridad,

a la espera de la luz, de la iluminación,

a atreverme a palpar a ciegas el suelo,

de lo que está hecho bajo mis pies

el infierno.


Y al alba se ilumina el precipicio,

se clarifica la existencia

sobre la pendiente de la muerte,

y salí, y salí a perderme

por las extensiones

del mundo y de la vida.


Poemas abstractos de mi subconsciente consciente



viernes, 5 de septiembre de 2025

Las estelas del alba, libro de poemas con emociones muy fuertes



                                Las estelas del alba

Durante años he soñado
con recorrer el mundo libre,
buscando romper
el cordón umbilical
que me une al origen,
al lecho donde nací
y a los lugares donde crecí,
sin voluntad verdadera
de poderlo quebrar.

Cada amanecer
el alba mostraba mis estelas
con un claro sentimiento
de que cualquier día
decidiré volver...al hogar.


Las estelas del alba, libro de poemas con emociones muy fuertes



Aire oceánico | Poema de las profundidades

Para saber lo quisiera encontrar, sin sentirlo en las propias profundidades, desgarrando con ese atroz vacío que estando vivo, convence que ...