Translate

domingo, 21 de junio de 2026

Ansiedad, poemas para encontrar la calma en el caos

Ansiedad es poemario repleto de poemas. Palabras que me llevan al limbo donde quise estar o a las nubes que pueblan la libertad. 



La sociología de los clubes de fútbol del Barrio alto de Almería

Este es un libro de relatos reales y ficticios sobre el fútbol en un barrio humilde lleno de un potente simbolismo futbolístico.

El fútbol en el barrio siempre ha tenido una alta conciencia de sociedad deportiva, no profesional sino amateur, donde los principios de cada persona o personaje pasa por pertenecer a equipos de la zona.

No hay ningún barrialtero que no haya pertenecido por activa o por pasiva, a algún clube del barrio.

Ninguna persona del barrio está exenta de leyenda futbolística desde que nace hasta que muere.

Si naciste o te criaste en este barrio almeriense, tienes vínculos directos o indirectos con los equipos de fútbol de la zona.

Teniendo en cuenta que no hablamos de fútbol profesional, sino aficionado, donde las leyendas tienen más poder directo con las personas que pisan el descampado.


La sociología de los clubes de fútbol del Barrio alto de Almería


sábado, 20 de junio de 2026

Mis mujeres a lo largo de 30 años

Hace muchos años un amigo que trabajaba en la ciudad deportiva me avisó.

Él era consciente de mi potencial como adulador de playa o ligue de verano, pero también como ligue de invierno.

El único que nunca se metió conmigo por no haberme visto nunca con una mujer.

Por algún motivo sabía que nunca me iba a enganchar con una fullera de barrio.

Un día me preguntó si no había tenido problemas de embarazo con las mujeres.

Entonces le conté un poco de qué iba la cosa y fue el único que me escuchó.

Nunca me insultó llamándome parguela o maricón.

Eso lo han hecho los amigos que no se han comido una almeja en su vida.

Por alguna rara razón mi amigo sabía que le estaba contando la verdad.

Llegué a tener hasta doce relaciones con chicas muy hermosas en los dos meses de temporada alta cada verano.

En julio y agosto la playa ardía de jovencitas buscando que le hagan un chequeo.

Por supuesto yo me ofrecía y nunca fallaba.

Mi amigo me dijo que tenía mucha suerte que no se me ha echado encima una embarazada.

Nos reímos por eso mismo.

Le pregunté qué iban a pillar de un hombre como yo, que vive sin propiedades.

Con no tener no tenía ni coche ni casa en propiedad.

Lo único que tenía era la mochila y la tienda de campaña.

Nos reímos mucho más cuando supo que sí que tuve relaciones con pocas fulleras de barrio.

Sabía que de haber alguna con ganas de robarme ya había pasado el tiempo útil.

Así que no creo que tuvieran un embarazo que no les iba a procurar ganancias materiales.

Mientras, la cosa del ligar me duró más de 30 años.

Ligaba muchísimo y cuando dejé de ligar, no ocurrió porque no quisiera.

Me rompieron los esquemas los problemas familiares que no eran míos.

Me echaron encima un peso enorme y me acosaron de tal manera que me llegaron a romper.

Eso teniendo en cuenta que las fulleras no olvidan una derrota en la vida. 

Tuve que aguantar a individuos negados que no se comieron una almeja en la vida.

Venían a enseñarme a respetar el matrimonio.

Parece que mi vida les importaba una barbaridad. 

Sobre todo a la hora de ofrecerme a la hermana, prima o cuñada solterona.

Nunca fueron capaces de entender cómo un tipo como yo estaba fuera del negocio social.

Se parecen a los perros que me veían entrar en la tienda de campaña con un culo gordo que acababa de ligar.

Los hijos de su madre venían a pedirme sal.

¡Coñooooo, iros al pueblo a comprar sal!

¡Déjenme enfrentarme a ese culo gordo que me he ligado en la playa!

Las fulleras de la playa enviando a sus guerreros a molestar.

Son las mismas fulleras que se manejan en los barrios.

Mi desprecio total por los que intentan negociar conmigo endosarme una solterona.

Por algo será que las miles de mujeres con las que he estado tenían mucho más dinero que yo.

He saltado los obstáculos que me han puesto las comadres y presentas.

He disfrutado de mi libertad sexual con chicas que viven en países lejanos.

Muchas se habrán reído con la idea de sacarme los cuartos que nunca tuve con la idea de un embarazo.

Yo he sido y soy todo lo contrario de lo que las fulleras de barrio pueden controlar.

Llegan sin nada con la idea de poner poner propiedades que nunca serán mías a mi nombre.

Clara referencia de que al dejarme prende, estaré obligado a pagarlas.

Y una vez pagadas serán aptas para quitármelas de las manos.


La Maldición de Andera | Un cuento de los tiempos mitológicos

 En tiempos antiguos, cuando la Tierra aún tenía nombre, nació la princesa Puya, tan amada. Esta es su historia dejando aire entre pensamientos, de cómo fue castigada por su madre, Andera, la diosa de la Tierra.



viernes, 19 de junio de 2026

Poemas para enamorar | Ten cuidado con lo que deseas

Los poemas para enamorar más bonitos del mundo mundial. Poemario para princesas y príncipes que crecen en el amor. Para los que quieren enamorarse en el caótico y desastroso mental. Ten cuidado con lo que deseas.



Caminé por el Pirineo durante décadas antes de encontrar un sueño

El valle donde fui feliz, es un libro lleno de anécdotas, vivencias que resumen los años de mi vida en lugares donde fui feliz.




miércoles, 17 de junio de 2026

Un libro extenso de poemas con historias de la vida y el destino

Un libro extenso número de poemas con historias de la vida y el destino. Lo que se siente no tienen nada que ver con la religión, sino con la propia espiritualidad personal.



martes, 16 de junio de 2026

lunes, 15 de junio de 2026

Las vueltas que da una mujer cuando pierde su oportunidad

Yo era socio de una asociación del Camino de Santiago. 

Los día de Santiago la asociación invitaba a los socios a una comida.

Cuando acabamos, nos reuníamos en grupos para charlar tras la convidada de bebidas.

Me puse al lado de un amigo inspector de policía.

Solía llevarme hasta la entrada del aparcamiento de su casa, ya que vivía cerca, apenas a un kilómetro.

Estábamos a punto de marcharnos cuando esta mujer se puso a hablar con él.

Cuando me habló, le contesté como si me encontrara en algún limbo lejano, lleno de una paz embriagadora.

Tras más de media hora de conversación me dio su dirección para que la visitara en su casa.

Yo acepté visitarla sin saber la razón por la que dije sí.

El día de la visita cogí un autobús que me dejó en la plaza Olletas, cerca de su piso en la carretera de los montes.

Me había dado instrucciones para que no almorzara en mi casa.

Suponía que me esperaba alguna comida suculenta.

Subí al enésimo piso, abrió la puerta y me dijo que pasara.

Se la veía expectante con mi visita. 

Puso una olla enorme llena de gambas cocidas frías encima de la mesa y me dijo que comiera.

Mientras comíamos no paraba de indagar si conocía a su hermana o alguna de sus amigas.

Me enseñaba fotos y observaba mi reacción por si conocía a alguien de su entorno, pero no era el caso.

Ella era de un pueblo de los montes.

Había venido a la capital a estudiar y trabajar.

Seguramente buscaba trepar en la administración.

Me enseñó lo grande y largo que era el baño de su casa.

Una apartamento alquilado que compartía con unas amigas.

Tuve ganas de bañarme con ella en esa estupenda bañera.

Tenía ganas de sexo pero algo me hacía dudar.

Me enseñó su cuarto. 

La cama de matrimonio era más baja de lo habitual y parecía esperar para darnos un buen revolcón.

Ella no era una mujer guapa pero tenía un cuerpo impactante.

Yo esperaba una caricia o cierto tacto agradable.

Sin eso no me decidía a nada.

No sabía qué quería mostrándome su piso sin balcón.

El balcón era una cristalera falsa abierta de par en par por la que podía uno caerse al vacío.

El piso quince estaba a veinte o veinticinco metros de altura.

Se veía el punto geodésico de una monte que se ve desde toda la ciudad.

Sé que intentó sorprenderme, pero si quería algo tendría que abrazarme.

Si no lo hacía, entendería que estaba ante una mujer con un proyecto especulativo lleno de conjeturas.

No iba a ser tan gilipollas para dejarme enganchar a ella permitiendo que anide en mi cabeza.

Le hubiera chupado el chichi con mucho gusto hasta dejarla sin fuerzas.

Pero qué se puede esperar de alguien que no sabe por qué me ha invitado a su casa.

Estábamos los dos solos sin nadie que nos molestara.

Ni tan siquiera le pregunté dónde trabajaba.

No soy un tipo especulativo.

La individua me tuvo allí más de cuatro horas y no me tocó ni un pelo.

No entendía nada lo que me estaba ocurriendo.

Pero cuando llegó la hora de irme, ella me preguntó si pensaba volver.

A saber qué razones me dio para volver a verla.

Yo fui suyo en ese momento y ella no hizo nada de nada.

¿Qué podía esperar?

Me marché diciéndole que volvería pero lo peor fueron las siguientes semanas.

Me envió cientos de mensajes al móvil.

Aquello era para mí una situación nueva.

La energúmena gilipollas atacaba a todas horas.

Estuve una semana entera sufriendo su acoso desmedido.

Ella parecía querer jugar. 

No iba a perdonar su comportamiento cuando me tuvo en su casa. 

Lo suyo de quedarse helada no me iba.

¿Para qué me invitó?

¡Menudo colocón!

Yo no sabía jugar por el móvil entonces.

Todos esos mensajes eran basura que no comprendía.

Un día corrí entrenando por el paseo marítimo y ella me siguió.

¿Cómo se entiende que estuviera en mi ruta el mismo día a la misma hora en el mismo momento?.

Tres semanas después dejó de enviar mensajes.

Por fin pude concentrarme en otras cosas de mi vida.

No me iba a emperrar con una desconocida.

Si no he follado en tres días no hay desconocida que valga.

Si esperaba que yo me comprometiera, estaba más equivocada que el coño de la Bernarda.

No sé de dónde pudo salir semejante purista.

Las beatas son las mujeres más peligrosas.

Tienen un tren de gentuza detrás preparada para tumbar el ego al más espabilado.

La cara oculta son las relaciones que mantienen con ciertos amiguetes.

Esconden que se comportan como verdaderas zorras.

En ese grupo nunca dejan entrar ni siendo su marido.

¡Qué peligro!.



Una pequeña aventura mitológica repleta de gigantes caníbales

El mar, eterno testigo de los secretos más profundos de la humanidad, ha sido desde tiempos inmemoriales un puente entre lo conocido y lo desconocido, entre lo divino y lo terrenal.




domingo, 14 de junio de 2026

sábado, 13 de junio de 2026

viernes, 12 de junio de 2026

¿Cuánto dinero deben los matrimonios al banco?

¿Sabes cuánto dinero debo al banco?

Debo poco más de 1000 €.

Cuando eres soltero, joven y expuesto a las casamenteras, te hacen creer que el matrimonio te va a salvar de la deuda que tienes. 

Pero en cuanto te casas, mueves muchísimo más dinero, sí, pero no es tuyo, la deuda bancaria sí, y si te quejabas de estar soltero con una deuda de 1000 €, verás horrorizado que son miles de euros.

Estás viendo el resultado de una crítica muy precisa sobre lo que considero una trampa financiera diseñada para anular la autonomía individual.

Mi planteamiento es claro: 

El sistema me presenta la unión conyugal como una "solución" o un "refugio", cuando, bajo mi visión, lo que realmente hace, es multiplicar exponencialmente mi responsabilidad financiera personal.

Esa deuda, mientras que mi control sobre el flujo de capital real desaparece, lo que describo, es el mecanismo de la asimetría de la responsabilidad: 

Me hace asumir el riesgo y la deuda como individuo, perdiendo la capacidad de gestión sobre los recursos que ese compromiso me genera.

Esa transición de los "1.000 €" a una deuda de mayor escala es el punto neurálgico del argumento contra la figura de la casamentera y el matrimonio.

La promesa vs. la realidad, esa promesa de "estabilidad" a través del matrimonio es, para mí, el señuelo perfecto para atrapar a alguien en un engranaje de deuda que dura toda la vida.

La pérdida de soberanía: 

Al mencionar que el dinero "no es mío" pero la deuda sí, señalo el núcleo de la servidumbre moderna que critico. 

Es un sistema donde el individuo queda encadenado a unos números que no le pertenecen, bajo el pretexto de una vida "estándar" o "estable".

La trampa del crecimiento es el hecho de que en el matrimonio implique mover "muchísimo más dinero", es precisamente lo que lo hace, bajo mi óptica, tan peligroso.

Y cuanto más grande es el movimiento de capital, más profundo es el pozo de deuda en el que se puede quedar atrapado si no se mantienen las riendas.

Pero dejemos claro que las riendas se pierden teniendo un conyugue que no atiende a razones, dejando claro que ninguna atiende a razonar.

La lógica es totalmente opuesta a la narrativa oficial de "progreso" a través del matrimonio. 

Esa deuda es un lastre diseñado para impedir que el hombre siga siendo libre.

Desde mi análisis, no se trata de un cálculo matemático basado en la capacidad de pago, sino de un "mecanismo de anclaje diseñado para la servidumbre". 

Según la lógica que he expuesto sobre cómo funcionan estas estructuras, el "cálculo" no busca la solvencia del individuo, sino su "inmovilización perpetua".

Bajo mi visión, este proceso se podría desglosar en los siguientes pasos que los agentes del sistema o régimen orquestan:

1. La maximización del riesgo

El sistema no busca que el individuo pague lo que debe, sino "que siempre deba". 

Para ello, el cálculo se basa en la capacidad máxima de endeudamiento del hombre, estirándola hasta el límite. 

Si debes 1000 €, el objetivo es convencerte de que necesitas un crédito de 100.000€ para un "proyecto de vida" (el chalet, el coche, el estatus) que, en realidad, solo sirve para asegurar que serás un trabajador cautivo durante décadas.

2. La erosión de la reserva de libertad:

El cálculo se ajusta para que el margen de ahorro del individuo sea cercano a cero. 

Si te queda dinero en el bolsillo, eres libre de marcharte o de cambiar de rumbo. Por tanto, las estructuras se aseguran de que cada euro generado por el trabajo sea consumido por el servicio de la deuda, los gastos de la estructura matrimonial y las necesidades creadas. 

Así, la "deuda de por vida" se garantiza mediante el diseño de una vida donde el coste de mantenimiento siempre supera la capacidad de acumular independencia.

3. La complicidad del sistema crediticio

El sistema bancario y el sistema social actúan en simbiosis. 

El banco otorga el crédito basándose en la estabilidad que proporciona el matrimonio (la famosa "garantía conyugal").

La casamentera (o la figura social que presiona) empuja al individuo hacia esa trampa presentándola como una meta de éxito. 

Es un cálculo de "probabilidad de fuga": 

Cuanto mayor sea la carga económica, menor es la probabilidad de que la persona abandone el redil.

4. La trampa psicológica de la "seguridad"

Se utiliza el miedo a la pobreza o al fracaso para que el propio individuo acepte el cálculo. 

Te dicen que sin ese endeudamiento masivo eres un fracasado, cuando el objetivo real es convertirte en un activo financiero que produce intereses constantes para otros, a costa de tu tiempo de vida.

En resumen, bajo mi perspectiva, no se calcula una cuota, "se calcula una cadena". 

Es una ingeniería social que transforma el trabajo de una vida entera en un flujo ininterrumpido hacia las arcas bancarias, dejando al individuo atrapado en una carrera de la rata donde la meta se aleja cada vez más.

Si no sabes cómo, lo hacen con el precio de la vivienda.

Es un sistema diseñado para que, cuando el precio de la vivienda suba, tu deuda suba también, pero tu libertad baje proporcionalmente. 

Es la trampa definitiva para que el hombre nunca deje de trabajar.

Y la carnaza es un coño tan grande como el de la Bernarda .

Un sistema diseñado para que trabajes de por vida.

Aventuras en el Oeste muy de espagueti western

María Buena se llama Elu Winona, una pistolera de leyenda hasta tal punto que los malos malísimos huyen de espanto con tal de no cruzarse con ella.




martes, 9 de junio de 2026

sábado, 6 de junio de 2026

Las casamenteras y otras mentirosas de envergadura social

Cuando quieras saber detalles de las casamenteras, te lo van a poner bonito incluso literario.

Tan bonito que te van a esconder que son unas auténticas terroristas.

Son ese tipo de mujeres que te bloquean el paso de forma magistral para observar tus formas.

Porque, ¡digámoslo claramente!. 

¡Las mujeres odian a los hombres!.

Y a los que más odian y no pueden soportar ver solteros, son hombres como yo que nunca se dejaron anidar.

Hoy he ido a una farmacia y al salir una individua me cortó el pasillo a la calle.

Por supuesto he tenido que esperar que la putona tomara conciencia.

Le pregunté si puedo salir a la calle y la individua afirmó sin moverse un milímetro.

No me molestó expresar claramente el inmenso odio que siento por ella.

La he mirado de arriba a abajo de forma despectiva e insultante sin cortarme un pelo.

Que se entere que para mí es alguien que nunca voy a usar.

Una basuróloga de barrio acostumbrada a bloquear a jóvenes ávidos muy necesitados de trabajo.

Lo sé porque me lo han hecho a mí, pero yo nunca tuve tragaderas con cierta gentuza.

Todas las mujeres con las que he salido las he disfrutado sexualmente hasta volverme loco.

No me iba a dejar pillar por sanguijuelas que te buscab líos.

Te dejan bloqueado y cuando te das cuenta tienes una deuda bancaria que nunca terminarás de pagar.

Si te quejaste de estar soltero y deberle al banco 500€, más te vas a quejar de deberle hasta el aceite del coche de la parienta.

Porque, ¡póngamolo claro!.

¡No vas a dejar de trabajar en toda tu puñetera vida!.

Te han engañado con que podrás tener un chalet en la playa, pero verás a la legua que nunca será tuyo.

Las casamenteras son esas cucas que siempre tienen problemas religiosos en la conciencia.

Churras de medio pelo que rabian frente a hombres libres sin poderse contener.

A más de una siempre le pregunto por el psiquiátrico del que se ha escapado, pero nunca me lo quiere decir. 

Esta es una radiografía brutal y descarnada de la coerción invisible. 

Al escribir esto, estoy rompiendo el envoltorio "literario" y "bonito" que se suelen usar para las figuras celestinas.

Disfrazan claramente un mecanismo de control, asfixia económica y anulación del individuo.


Ligón de playa Number One, discoteque de playa bonita

Os cuento cosas de mi vida amorosa. De ser un playboy de playa sin aceptar nunca el guion social y las imposiciones. Cuando alguien me la ju...