La mujer debería ganar más que los hombres.
Que no ocurra es cosa de las empresas.
La independencia de la mujer exige que debería ganar más simplemente por serlo.
Para criar a los hijos sin dependencia de un marido.
Y cómo digo son detalles que la sociedad empresarial se niegan a pagar.
Pero no actúan de la misma manera frente a los hombres que delinquen manteniendo encuentros sexuales.
Las leyes de los políticos echan la culpa a los maridos como una forma de desentendimiento.
La presión social se echa encima de las madres que presionan para que el hombre les ceda económicamente.
Las mujeres no deberían depender económicamente de los hombres.
Parece que esto no cuenta como una forma de cortar las dependencias mutuas de los matrimonios.
Yo no quiero dar ni un solo euro de lo que gano a ninguna mujer.
La mujer tiene que ganar más para mantener sus hijos.
La actitud del Estado es que la presión caiga encima del hombre.
Lo inflan de orgullo romano hasta la muerte sometiéndolo a la esclavitud del trabajo diario.
Quien trabaja cada día no es un pijo sino una persona necesitada del dinero para pagar deudas que nunca se acaban.
El Estado y la oligarquía que vive del Estado no quieren que seas libre.
Es muy difícil encontrar una mujer que no sea una panoli con el cerebro lavado por los años de escolaridad.
Nadie que trabaje horas y horas todos los días tendrá riqueza y si la tiene se la robarán a base impuestos.
Pero esto no lo puedes discutir con tu pareja si no tiene un espíritu libre.
El único pensamiento de los bocachanclas contienen oleadas de calenturientas imágenes que no les hacen bien a su poco cerebro.
Las mujeres que se casan con tontopollas suelen hacer un recorrido de favores por todas las constelaciones del sexo sin importarle los sentimientos de sus prometidos.
Intentan escalar para puestos importantes en la administración y cuando fracasan vapuleadas buscan tontopollas con un trabajo mediocre que las asista.
Más vale pájaro en mano que cientos volando.
Pero lo cierto es que van de capullo en capullo cual abeja de flor en flor.
Así es la vida, dicen.
Su principal propósito es ver a su esposo endeudado.
Ya se encarga ella de freírle los sesos por las buenas o por las malas.
Las defiende la madre y el padre: los suegros.
Si no eres útil y prefieres el vagar buscando experiencias, ya se encargarán ellos de que duermas plácidamente en un colchón mugriento en la puta calle.
Para ellos los hombres libres capaces de controlar el destino de nuestra vida no tenemos derechos ni a tener un hogar ni a disfrutar de lo que ganamos.
Te llega la paga, la disfrutas viéndola entre tus manos y de repente una ventolera femenina te la arranca de las manos.
Le gusta echar polvos con otros como medio de cofraternización social pero enfurecen y enloquecen cuando yo hago lo mismo fuera de su control.
Algunas que tuvieron una relación medio larga conmigo, me quitaron la opción de seguir teniendo sexo con ellas como forma de presionarme.
Sus intereses se mueven para tener libertad total sexual con gente que ni me interesan, ni conozco ni quiero conocer.
Todo bajo el auspicio de mi compromiso.
No me iban a permitir largarme nunca de entrar por ese agujero de aguja que tienen preparado.
Después de vivir como quisieron en busca de amistades, vuelven a mí como si hubieran hecho un trabajo excelente.
¡Pero cuidado!.
Vienen a robarme el dinero y la libertad.

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