miércoles, 4 de noviembre de 2026

Las ex amantes que no me dejaban rehacer mi vida

No se conocen, ni saben nada la una de la otra.

Son dos amantes que tuve que el tiempo borró.

Creyeron que yo no podría vivir sin ellas.

Pensaban yo no tenía una vida que vivir.

Me quisieron hundido en lo más bajo al punto de tener que rogarles humillado.

Me ofrecieron vivir juntos, cederles mi vida para que ellas pudieran disponer.

Me abrieron los ojos a la promesa de abrirme el cerrojo social.

Pero esa puerta abierta de par en par devolvía mi imagen pagando la libertad bajo la tutela de ellas.

Me quisieron implicar en los círculos de amigos y en los negocios que se cuecen en la intimidad.

No me contaban cuál era el precio que tenía que pagar por los reservados.

Pasar los días trabajando para que los dineros ganados fueran a pagar las deudas de las hipotecas.

Y cuando no acepté, me persiguieron convenciendo a los amigos de que no tenía derecho a mi propio hogar.

No se conocieron pero piensan parecido.

Si yo no soy de ellas, no tengo derecho a tener una vida con otras.

En sus cerebros me tienen como una anomalía, con derechos a taponar la calle para que pueda transitar libremente.

Podrán dar calor a muchos hombres pero nunca aceptaron que mi marcha.

Dejarlas en la estacada con un simple silencio sin adiós, nunca fue suficiente.

Pasaron décadas y nunca perdonaron porque cuando ellas eligen, los hombres hemos de obedecer sin rechistar 

Y si no repetamos lo que nos imponen, merecemos morir en la cárcel.

No les basta con robarnos nuestras pertenencias, si no es con ellas, no podemos vivir con nadie en ningún lado.

Nos obligan a necesitarlas, a obedecer lo que nos dictan, pero yo nunca les hice caso.

Cuando vi que tenía que cortar, las mandé a paseo y nunca volví a dirigirles la palabra.

Y si después de décadas, nadie les proporcionó la vida que querían, nunca tuve intención de satisfacerlas.

Nunca fui el perrito faldero o el marido florero que adorna la casa de una fulana.

No era nadie pero me quisieron usar de proveedor para endeudarme.

Los bancos y sus círculos de amistades me tenían preparada la guillotina.

Mi nombre firmado en hipotecas para complacer a las puñeteras.

Creyeron que no me daría cuenta.

Querían que me comprometiera con gente que no me interesa, de círculos con los que no quiero negociar.

Ahogarme en deudas de por vida para que no pudiera irme a ninguna parte.

Nunca tuvieron un momento de piedad más que acosarme.

Y a pesar de los años transcurridos las devora la amargura por lo que no tuvieron en vida.

Eligieron los amores con parejas que ahora aborrecen.

La vida no les dio lo que buscaban.

No les gusta que la mía haya sido tan fructífera en amores sin haber tenido nunca pareja que me controle.

Solo soy un hombre incontrolable.

Me río y me burlo de vosotras, manipuladoras de diseño.

Las ex amantes que no me dejaban rehacer mi vida







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